El cante jondo ha vuelto a encontrar eco en Ceuta con la visita del cantaor malagueño 'El Patilla de Casabermeja' este domingo. El artista ha ofrecido una actuación marcada por la pureza y el respeto a los estilos más tradicionales del flamenco. Ha sido su primera vez en la ciudad.
Ha traído para esta ocasión especial una propuesta que ha girado en torno a los palos más ortodoxos, aquellos que “beben directamente de la raíz”. Antes de subirse al escenario, ha adelantado parte del repertorio que ha traído consigo.
“Me gustan mucho los cantos ortodoxos, autóctonos de la tierra”, ha señalado. Ha explicado los temas escogidos se centran “en la soleá, seguiriya, tangos, fandangos y tonás”, sin descartar que surjan otras variantes del género.
'El Patilla' ha llegado a la ciudad con una trayectoria consolidada dentro de su equipaje. Ha participado en diferentes concursos por la región, lo que le ha permitido forjar su estilo y su experiencia.
Concursos
“Soy un cantaor hecho de certámenes”, ha afirmado. El malagueño ha mencionado brevemente sus inicios y su recorrido por distintos puntos de Andalucía. Fue en ese periodo en el que conoció localidades como Cádiz, Sevilla o Mairena. Esas experiencias le han dado suficientes tablas como para actuar en público.
No ha sido el único bagaje con el que cuenta. Durante el año 2017 grabó su primer trabajo discográfico, titulado Sueño Flamenco, un proyecto que supuso un paso importante en su carrera. A pesar de ello, el cantaor ha mantenido una actitud humilde. De hecho, el mismo se ha definido “como un aficionado que sigue aprendiendo día a día”.
Su llegada a la ciudad autónoma ha estado marcada también por una vivencia, en concreto, la de viajar en ferry. “Nunca me había subido en uno. Ha sido muy agradable”, ha confesado.
Buen trato
El trayecto ha formado parte de una escapada que ha calificado como positiva desde el primer momento. “Me han tratado bastante bien”, ha expresado, en señal de satisfacción con el trato recibido desde su llegada a la Perla del Mediterráneo.
El artista ha hecho hincapié en la importancia de que existan espacios como las peñas flamencas, que han hecho posible su actuación. “Está bien las haya y que traigan a gente de fuera; a aficionados que no sean tan famosos”, ha manifestado.
A su juicio, estos lugares desempeñan un papel fundamental para dar visibilidad a artistas que, aunque no cuenten con gran proyección mediática, llevan años dedicados al flamenco. “Hay personas que están empezando y hay que darles la oportunidad también”, ha asegurado.
Origen familiar
El origen de su vínculo con el flamenco ha lo ha heredado de su familia, específicamente, de su padre. Él ha sido una figura clave en su despertar artístico. “A mí me viene el flamenco de mi padre, porque él cantaba hace muchos años, aunque nunca lo hizo en público”, ha explicado.
Ese ambiente ha sido determinante para que, con el tiempo, él decidiera dar el paso hacia los escenarios. Sus primeros pasos en el cante han estado ligados a la saeta, un estilo profundamente emocional vinculado a la Semana Santa.
“La primera vez que la canté. Después de eso, me inicié en el flamenco”, ha relatado. A partir de ahí, su trayectoria ha ido tomando forma a través de concursos, actuaciones y de un aprendizaje constante.
La actuación de El Patilla de Casabermeja en Ceuta ha sido una cita indispensable de los amantes del flamenco para vivir y ver en directo un flamenco sin artificios y de calle. Ha sido una prueba de que aún hay quien apuesta por el género y por conservar una tradición de años.





