La Policía Nacional la bautizó como Operación Doha. Una de las investigaciones antidroga más relevantes de las desarrolladas en Ceuta que derivó en la detención de los conocidos como el clan de los franceses.
La Fiscalía considera que está probada su participación en delitos contra la salud pública y pertenencia a grupo criminal con la agravante de estar formado por un elevado número de personas. Pide cárcel para los 10 acusados, los identificados como O.O.R., M.E.A., S.M.M., A.S.L., A.B.F.P., K.R.F., Y.Ch.A., I.T.A., N.H.A. y F.R.G.
Son jóvenes de entre 30 y 40 años, salvo uno de ellos, de 80. Están en prisión provisional desde febrero de 2025, fecha en la que la UDYCO ejecutó la fase estelar de esta operación con registros en un garaje ubicado frente a las naves del Tarajal y entradas y registros en distintas barriadas de Ceuta.
Considera la Fiscalía que el grupo que movía los hilos en esta Operación Doha actuó “de común y previo acuerdo” para trabajar de forma organizada, estructurada y con cierta permanencia en el tiempo traficando con drogas.
Sus componentes buscaban obtener beneficios y orquestaban pases de hachís preparando vehículos provistos de sofisticados habitáculos practicados ad hoc para ocultar hachís.
Según la Fiscalía, los acusados en la Operación Doha se encargaban de la custodia de la droga en Ceuta para posteriormente introducirla en territorio nacional haciéndola llegar a distintos puntos de la Costa del Sol y Campo de Gibraltar.
Para todos ellos solicita más de 5 años de prisión, además del abono de importantes multas. Así se recoge en el escrito de acusación a cuyo contenido ha tenido acceso este periódico.
El rol que seguían los integrantes de la ‘Doha’ estaba definido para cada uno de ellos. Así, tres de los acusados se encargaban de contactar con proveedores, recepcionar la droga y almacenarla en un garaje en las naves del Tarajal para, posteriormente, introducirla en vehículos trucados. Controlaban por tanto la logística del transporte y el almacenaje en diferentes guarderías de la Península.
Otro de los acusados ejercía funciones de supervisión y cobertura logística controlando los coches cargados de droga a fin de garantizar que esa sustancia estupefaciente llegara a su destino, realizando funciones de vigilancia y contravigilancia.
De igual manera se encargaban de facilitar la sustancia estupefaciente para que fuera transportada, de las gestiones destinadas a la preparación de conductores y la comprobación de los vehículos para que no tuvieran dispositivos de sonorización colocados por las fuerzas de seguridad.
Otro de los acusados ejercía el rol de supervisión y cobertura logística a los vehículos cargados de droga a fin de garantizar que la sustancia estupefaciente llegara a su destino. Por último, la red tenía a personas que compraban los coches y buscaban a los conductores.
Otros dos compraban los vehículos y el acusado de más edad, con 80 años, conducía el coche con la droga, poniéndolo además a su nombre, mientras otros dos preparaban la carga.
Según la Fiscalía, la totalidad de la droga intervenida al grupo criminal desmantelado en la Operación Doha asciende a 1.085.704,55 gramos (más de mil kilos) con un precio de mercado de 1.975.810,42 euros.
Los delitos contra la salud pública y pertenencia a grupo criminal con la agravante de estar formado por un elevado número de personas son atribuidos a todos los acusados, pero hay un tercero, el de conducción temeraria, del que solo responden dos de ellos porque intentaron la fuga con el coche cargado de hachís por las calles de Algeciras, perseguidos por la UDYCO.
Por el delito contra la salud pública, Fiscalía pide penas de entre 4 años y 4 años y 6 meses, según cada acusado.
Por el de integración de organización criminal, 1 año. A los dos acusados de conducción temeraria, añade 15 meses de cárcel y pérdida del carné de conducir.
La Fiscalía les atribuye varios pases de hachís en base a las investigaciones entregadas por la Policía. Entre ellos, uno llevado a cabo el 21 de junio de 2024, cuando la UDYCO pudo interceptar un vehículo cargado de hachís que había partido de Ceuta y fue interceptado en Algeciras tras una persecución cuando sus ocupantes acudían de dejar la droga en una de las guarderías.
Se produjo una persecución por la N-340 dirección Tarifa en la que se realizaron maniobras de elevado riesgo para otros usuarios de la vía y para los agentes actuantes. Finalmente, el vehículo fue abandonado en las inmediaciones del recinto Ferial de Algeciras, mientras los implicados se dieron a la fuga del lugar. La Policía encontró 27 kilos de hachís en los faros y 155 en 3 dobles fondos.
El 5 de diciembre de 2024 se organiza otro traslado de hachís, detectándose la salida de un coche cargado de droga de un garaje ubicado en Salud Tejero hacia otro en el Tarajal.
En el registro del coche se dio con un doble fondo en el suelo en el que había 213 kilos de hachís.
Los días 15 y 16 de febrero, además del 19, se registran otros pases de hachís y se produce el registro en un garaje ubicado frente a las naves del Tarajal.
El 15 y 16 se llevaron cargas de droga hasta la nave en donde, tras irrumpir la UDYCO, fueron descubiertos 668 kilos de hachís, así como 16 cajas de bolsas y 7 máquinas de envasado al vacío, diversas pólizas de seguros, 5 teléfonos iPhone, 1 teléfono Redmi y otro Samsung.
La droga estaba preparada para ser cargada en coches con dobles fondos.
Los detenidos en la Operación Doha contaban con la “aquiescencia de agentes destinados en el control de vehículos que se dirigen a la península, haciendo dejación de sus funciones para garantizar el éxito de las organizaciones criminales en la comisión de dichos ilícitos”, recoge la UDYCO en su investigación.
La investigación de la Udyco que dio pie a la Operación Doha, en la que se intervinieron kilos y kilos de hachís muchos de ellos envueltos en cajas que simulaban marcas famosas de chocolate, atribuye al clan de los franceses la organización, dirección y ejecución de varios traslados de droga.
Para investigar a los detenidos en la ‘Doha’ se ha echado mano de dispositivos de geolocalización, grabaciones de sonido ambiente, escuchas e inspecciones oculares para avanzar en unos seguimientos que han sido complicados, más aún cuando a los investigadores se les conoce y sus vehículos, a pesar de estar camuflados, se les marca con rapidez.
Fiscalía ha pedido que cuando se celebre juicio oral se pueda contar con los agentes que participaron en esas investigaciones, así como escuchar las grabaciones obtenidas.
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