Ceuta atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Son días marcados por la preocupación, la incertidumbre y el cansancio de una ciudadanía que lleva demasiado tiempo soportando una situación que exige respuestas firmes y eficaces por parte de las administraciones.
Es comprensible que exista indignación. Es comprensible que haya miedo y que muchos vecinos sientan que la situación les ha sobrepasado. Pero precisamente en estos momentos es cuando debemos demostrar la grandeza de nuestra ciudad y de quienes la formamos.
Nada justifica que la tensión termine convirtiéndose en violencia entre vecinos o en agresiones contra cualquier persona. Ceuta no puede permitirse que el miedo sustituya a la razón ni que la rabia acabe rompiendo la convivencia que tanto esfuerzo ha costado construir.
No podemos caer en el error de señalar o agredir a alguien simplemente por su aspecto físico, por el color de su piel, por su origen o porque pensemos que es diferente. Tampoco podemos llegar al extremo de que un ceutí tenga que demostrar quién es enseñando su DNI por la calle para evitar ser increpado. Eso sería una derrota para todos.
Debemos poder caminar por nuestras calles sintiéndonos seguros, sin miedo a ser confundidos, insultados o agredidos. No podemos permitir que el miedo nos enfrente entre nosotros mismos. Si convertimos la desconfianza en norma, estaremos rompiendo el tejido social que siempre ha caracterizado a nuestra ciudad.
En las últimas horas hemos presenciado hechos que nos preocupan profundamente. Agresiones, enfrentamientos y ciudadanos intentando asumir funciones que únicamente corresponden a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Ese no es el camino. La justicia no puede hacerse por cuenta propia ni la violencia puede convertirse en una respuesta.
Hoy más que nunca necesitamos conciencia para comprender la gravedad del momento, coherencia para actuar con responsabilidad y cordura para no dejarnos arrastrar por la rabia. La firmeza y la defensa de nuestros derechos son perfectamente compatibles con el respeto a la legalidad y a la convivencia.
Hago un llamamiento a todos los ceutíes para que mantengamos la calma, nos respetemos unos a otros y no permitamos que el miedo nos divida. Debemos exigir soluciones con determinación, pero sin perder aquello que nos define como sociedad: el respeto, la responsabilidad y la humanidad.
La historia recordará cómo reaccionamos en estos días. Hagamos que recuerde a una ciudadanía que supo mantener la cabeza alta, actuar con serenidad y proteger la convivencia incluso en los momentos más difíciles.
Yusef Haddad
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Bla, bla, bla. Me sorprende que en Ceuta, en la que la mayoría de la población ya es musulmana, resulta que en todas las protestas que se hacen, en todas las manifestaciones que se convocan, en todos los actos de repulsa a la invasión, en todas las apariciones en televisión, veo muy poca presencia de musulmanes, apenas ninguno. Alguien tiene alguna explicación razonable para esto?