Este año, tras uno pasado chafado por la lluvia, el cielo disipó dudas desde que amaneciera: limpio y cero nubes. De tal modo, la Hermandad de la ‘Amargura’ realizó ayer Estación de Penitencia cumpliendo así el sueño de cientos de fieles y seguidores de la cofradía.
Multitud que se dio cita a las 18:30 horas en Villajovita para admirar, por orden cronológico, primero a Nuestro Padre Jesús Caído y, segundo, a la Virgen Santísima de la Amargura de San Juan de Dios. Al instante de salir ambos, los acordes del himno nacional atronaron, mezclándose éstos con los aplausos de los asistentes y algún que otro llanto de emoción.
Fue la primera sintonía de la tarde; luego, en el trayecto de ida y también en el regreso, tanto la agrupación del Caído (Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Caído y Virgen de la Amargura de Ceuta), como la que acompañó a la Virgen, la Banda de Música Ciudad de Ceuta, continuaron deleitando el camino y protegiendo a los pasos.
Acercándose al calor del centro de la ciudad (entró en la Carrera Oficial a las 21:40, llegando a la Catedral a las 23:00) y tras saludar al Medinaceli, Nuestro Padre Jesús Caído y la Virgen Santísima de la Amargura de San Juan de Dios parecían más respaldados que incluso a la salida del trayecto pues niños, padres y abuelos, a un lado y a otro, admiraban la bella imaginería y los cuidados adornos, florales y dorados, de la que hacen gala los dos pasos.
Además, este año especialmente largo (y profundo) fue el placer porque la ‘Amargura’ cumplió ayer con el reto anhelado y frustrado hace justo doce meses: completar, por fin, de forma íntegra el nuevo recorrido que quedó definido tras la inauguración de su nueva Casa de Hermandad en Padre Feijóo, en Villajovita.
De entre las principales novedades, la corporación cofrade presentó el estreno colgaduras en la puerta principal de la Casa de Hermandad, que han salido de los Talleres de Fernando Calderón, donde se realizaron también las túnicas del Cristo. Y fue también una jornada especial para Raúl Moya, el hermano mayor que tomó las riendas de la ‘Amargura’ en 2010 y que cederá en breve el testigo. Todo ello, con la emoción de haber vivido una jornada para el recuerdo, una vivencia de la que, como le ocurrió a tantos ceutíes, deja recuerdos eternos en la memoria del alma.










