No me extraña que me nombren cronista oficial del parque de perros. Lo que allí sucede se puede resumir con la expresión “el coño de la Bernarda”.
El coño de la Bernarda es un dicho popular español que se utiliza para describir un lugar, situación o reunión donde reina el caos, el desorden, el alboroto y donde cada persona hace lo que le da la gana sin ningún tipo de control. Esas personas, en este caso, es el Ayuntamiento.
Hemos denunciado la situación en la que se encuentra el recinto, hemos escrito en prensa, la empresa encargada de la vigilancia ha remitido las incidencias hasta la saciedad, vinieron representantes del ayuntamiento a comprobar in situ el estado del parque y su presencia se interpretó como “ya nos ponemos manos a la obra”; de esta visita ilustre nada se supo.
Pero como “a perro flaco todos pulgas” el diablo se enteró del entuerto y puso las cosas peor de lo que estaban.
Cuál no sería nuestra sorpresa cuando vimos descargar en la zona de perros potencialmente peligrosos (PPP) una caseta, vayas metálicas de la zona habilitada para las prácticas y examen de conducción, artilugios del parque infantil de la zona, vigas, una caseta desarmada, etc...
Allí seguían las casetas del año de maricastaña una de ellas utilizada por los ciudadanos y ciudadanas del botellón para aliviar sus necesidades fisiológicas.
Un espectáculo dantesco de suciedad insalubre se había apoderado del recinto.
Allí seguía tumbada la farola caída en el temporal que pudo costar la vida a perros, usuarios y trabajadores.
Después de tantos meses sin disponer de unos aseos pensé que ya la cosa no podría ir a peor.
Los trabajadores del parque se han puesto firmes y se niegan a recoger cacas humanas que van aumentando día a día. Dentro de nada serán preservativos, jeringuillas o cualquier tipo de inmundicia.
¿Qué hacer? ¿A quién acudir para que nuestras mascotas no tengan que jugar en un estercolero inmundo habilitado por el consistorio?
Ahora toca la feria. Un mes de obras en la Marina que deja huérfanos a los ceutíes pues pasear por allí es caminar por una zona de minas.
En las próximas elecciones atarán a nuestros perros con longanizas, Vivas nos pondrá retretes de oro, las fuentes serán traídas de la Alhambra y los bancos serán sustituídos por tronos.
No me extraña que el Partido Popular arranque en este lugar el inicio de su campaña electoral.
Nos queda vestir de flamencos a los perros y pasearlos por el recinto ferial, un rebujito no se lo salta un galgo.
¡Ciudadanos pasen y vean el mayor espectáculo del mundo!
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