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Fabio, el perro que salvó la vida dos veces

Su dueña lo rescató de la Protectora dándole una nueva vida y este miércoles, a punto de perderla, un vecino de Ceuta intervino rápidamente para sacarle una pelota de la garganta con la que se ahogaba

Fabio ha salvado su vida dos veces. La primera cuando su dueña Esther Romero lo adoptó en la Protectora de Animales de Ceuta; la segunda este miércoles cuando, a punto de morir asfixiado, le salvaron la vida.

El responsable de ese gesto heroico fue Manu Vera, cuya vida es conocida en los medios por su labor como voluntario en entidades como CECAM o Cruz Roja. Él fue quien acudió rápidamente a atender al cachorro, un cruce de labrador y braco de 6 meses de edad, que estaba a punto de perder la vida al haberse tragado una pelota.

Esther quiere agradecer públicamente el gesto de Vera, una forma de visibilizar su sentimiento públicamente por tal acción. Cualquier persona que tiene un perro de mascota sabe perfectamente el cariño que se les tiene y cómo este es correspondido.

Esta historia comienza en la plaza Nelson Mandela. Allí estaban Esther y Fabio pasando el rato con otros perros y la hermana de Braco así su dueña. Fue cuando Esther se dio cuenta de que el cachorro había cogido una pelota y se estaba ahogando.

“Ya estaba sin fuerzas”

Ahí comenzó una historia de nervios y tensión. Fabio escapaba con la pelota atravesada en la garganta cada vez más débil, nervioso y apurado. Empezó a echar espuma por la boca mientras que los presentes no podían reaccionar o intervenir para evitar un mal mayor.

“Intentamos cogerlo”, recuerda Esther, sin éxito. “Ya estaba sin fuerzas, no sabía qué hacer”, apunta. Y fue así como apareció Vera, quien pudo sacarle la pelota que estaba causando el atragantamiento metiendo sus dedos hasta el fondo.

Hoy Esther respira tranquila. Fabio se va recuperando poco a poco. “Está vivo, que es lo que importa”. Lo tiene a su lado, recuperándose de la situación vivida que a punto estuvo de provocarle la muerte.

Esther quiere dar públicamente las gracias a Vera. “Si no hubiera estado él y en la forma en que actuó, mi perro no estaría vivo”, explica.

Esta historia tiene una carga sentimental importante para todos los dueños de mascotas, porque saben perfectamente lo que es estar al límite, a riesgo de perderlas. Fabio sigue adelante, al lado de Esther sumando ya dos salvadores en su vida: quien lo adoptó y quien le salvó de morir ahogado.

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