La playa de Sidi Abdeslam, en la comuna de Azla (provincia de Tetuán), ha vuelto a convertirse en escenario de una preocupante actividad: el saqueo ilegal de arena, un fenómeno que no solo destruye el entorno natural, sino que genera también importantes pérdidas económicas para la región.
Según han constatado medios locales, camiones de gran tonelaje extraen y transportan arena de alta calidad, operando tanto de día como de noche en lo que parece una cantera a cielo abierto, sin autorización ni supervisión. La práctica, que se había reducido en periodos anteriores, ha regresado con fuerza, despertando nuevas sospechas sobre la posible permisividad o connivencia de ciertas autoridades.
Sospechas de impunidad y reclamos sociales
Los vehículos cargan la arena sin ocultamiento, lo que ha llevado a algunos observadores locales a señalar la existencia de redes organizadas que actúan con total libertad. Esta aparente impunidad contrasta con la actitud de las fuerzas del orden frente a ciudadanos con escasos recursos que recogen arena manualmente con triciclos motorizados, sobre quienes sí recae la presión de las autoridades.
Diversos sectores de la sociedad civil y medios regionales reclaman una investigación inmediata para esclarecer los hechos y depurar responsabilidades. Las críticas se dirigen especialmente a la Wilaya de la región Tánger-Tetuán-Alhucemas, a la que exigen una respuesta clara ante la dejadez institucional.
Piden una inspección imparcial
Frente a la gravedad de los hechos, se solicita el envío de una comisión de inspección central que verifique los daños y evalúe posibles responsabilidades, incluso administrativas, si se demuestra encubrimiento o negligencia de algún funcionario.
La comunidad local insiste en que la protección del medio ambiente requiere no solo voluntad política, sino mecanismos reales de control y sanción, que frenen esta explotación desmedida de los recursos naturales.






