El Gobierno de España insiste: no sabían que podría producirse una entrada masiva como la del jueves en Ceuta.
Niega haber tenido informes del CNI y de los servicios de información y empieza a dar unas cifras posiblemente más acordes a la verdad, al pasar de 50.000 entradas a más de 72.000.
Es decir, en poco más de 24 horas, entró prácticamente toda la población de Ceuta desfigurando completamente la ciudad. Pero eso lo cuentan ahora, días después de estos sucesos.
La teoría para España es simple: defender su verdad y alabar la cooperación marroquí.
Marruecos no vigiló y sin ceses en el CNI
Lo segundo puede ser negado viendo imágenes de ese 30 de julio y días previos en donde los soldados no estaban en los arenales.
La Marina sí salía, pero en las playas no existía mayor control. Fue así como todos buscaron el pase y Marruecos optó por mirar hacia otro lado.
Lo primero, mantener que no se tenía información, da pie a un enfrentamiento entre lo que dice el Gobierno y los propios grupos especializados que mantienen que sí comunicaron no solo el riesgo, sino que también dieron fechas aproximadas.
Hay un dato clave sobre la mesa. Si ni el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ni ningún otro servicio de información avisó, ¿por qué no se han ordenado ceses o se ha ejecutado una purga en la cúpula por ineficaces?
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, insistió ayer en que no recibió ningún informe ni alerta previa de que esa entrada masiva.
Días antes se escribió lo que estaba pasando
Solo un día antes de esos sucesos, este periódico publicó que se habían registrado 1.000 intentos de pase, además de exponer que estaban llegando ciudadanos de todos los puntos.
Lo escribió porque era conocido por todos y también por la Guardia Civil. Existía un miedo a una nueva crisis de mayo.
No hubo mayor reacción, pero eran avisos de que algo podía suceder como así fue.
Lo excepcional que impide exigir responsabilidades
Marlaska insiste en calificar lo ocurrido como “algo extraordinario, excepcional” que “ningún servicio de información” de ningún país fue capaz de detectar.
Esto lleva a no exigir responsabilidades, aunque, de ser así, supondría el fracaso más estrepitoso en la seguridad del país.
Es el truco de Interior para evitar una rebelión en el CNI.
La crisis de Ceuta amenaza al corazón del más básico funcionamiento de los controles que se tienen sobre los fenómenos migratorios.






