Asistimos con entusiasmo a la presentación del libro “Historia de Amor y Lucha” de nuestro buen amigo Pepe Juárez. Una especie de autobiografía novelada. Como se puede leer en la contraportada de este, que él mismo explicó a los asistentes: “Los hechos que aquí se narran, las descripciones de barrios marginales, la falta de libertades, la represión inherente a toda dictadura, podrían haber ocurrido en cualquier parte de España en aquella época…Te encontrarás con una novela repleta de miserias físicas y sociales, pero cuajada de valores humanos, superación personal y lucha por la supervivencia…”.
Cuando tuve el libro en mis manos, lo primero que se me vino a la cabeza fue que sería difícil de leer, dado su extraordinario volumen. La mayoría de las novelas suelen tener entre 200 y 400 páginas, aunque esto puede variar considerablemente según el género, el estilo del autor y la historia que se narra. Las novelas más extensas, como la presentada en el libro “Historia de Amor y Lucha”, con sus 621 páginas, son menos habituales y destacan por su profundidad y desarrollo de personajes y tramas. En comparación, la extensión de esta obra es notablemente superior a la media. Pero su lectura me está siendo muy entretenida y apasionante.
Conocí a Pepe hace muchos años. Era una extraordinaria persona y uno de esos luchadores a favor de las causas sociales, cuya figura y principios hacen empequeñecer a cualquiera. Su generosidad y claridad de mente han sido dos aspectos muy importantes de su personalidad, que yo siempre valoré. Pero también su inteligencia y su tenacidad. Hasta el punto de que con 68 años comenzó a estudiar en la Universidad, para poder cumplir uno de sus sueños. Ser abogado. Y lo consiguió. Y ello a pesar de que a los 13 años dejó de ir a la escuela, para poder atender y ayudar a su familia, cuyas necesidades, como las de la inmensa mayoría de familias españolas durante la dictadura franquista, no eran pocas.
En la extraordinaria y didáctica charla de presentación de su libro, pudimos volver a encontrarnos al Pepe Juárez de toda la vida. Con sus enormes virtudes, algunas de las cuales ya hemos resaltado. También con sus pequeños defectos, como los de cualquier ser humano. Pero nos hizo vibrar con la sencillez y profundidad de sus palabras. Llegué a emocionarme cuando habló de la realidad de la emigración en España. Él como nadie la conoce, pues colabora como abogado, de forma totalmente altruista, a sus casi 80 años, con organizaciones de acogida de emigrantes.
Su relato recordándonos la terrible realidad por la que pasan aquellas personas que están lejos de su país y de su familia, que trabajan sin derechos y que no tienen los documentos necesarios para legalizar su situación fue estremecedor. Sobre todo cuando nos explicaba que los obreros no teníamos fronteras y que éramos una misma clase en el mundo entero. Eran especialmente relevantes estas reflexiones en el día en el que asistíamos a la vergonzosa toma de posesión como nuevo presidente de la Generalitat de Valencia, de alguien que no ha dudado en aceptar los principios racistas y de odio hacia los emigrantes de la ultraderecha de nuestro país, para hacerse con el poder.
Pero hubo otros momentos importantes. En este caso, pese a su maestría en el arte de hablar en público, se permitió la pequeña licencia de leernos un importante pasaje de su libro. En concreto se trataba de una de sus conversaciones con el arzobispo Emilio Benavent, que una vez llegó al aeropuerto de Venezuela, sin dejar el mismo, tomó vuelo de regreso, ante las noticias de los sucesos de la huelga de la construcción en Granada y el encierro en la catedral y que le dijo: “Pepe, lo más importante y lo que más necesitan los pobres y los obreros es una formación sólida, que les permita enfrentarse a todos los avatares de la vida, Sin que sean manipulados, por nada ni por nadie, incluida la propia Iglesia.
Por eso, como amigo y como tu obispo, te ruego encarecidamente que te dediques a la formación de los obreros. Con esa formación podrán defenderse mejor y encontrarán más fácil el camino del Reino”.
Me he permitido preguntar a la Inteligencia Artificial por la presentación del Libro y por el propio Pepe Juárez. Me ha contestado lo que sigue: “Pepe Juárez, encofrador de profesión y abogado de vocación, es un ejemplo de superación y entrega. Nacido en un pequeño pueblo, su infancia estuvo marcada por el esfuerzo diario y la solidaridad de su familia. Durante años, Pepe se dedicó a la construcción, levantando estructuras que serían hogar para muchas personas. Sin embargo, su corazón albergaba también una pasión por la justicia y el deseo de ayudar a los demás desde otra perspectiva….Historia de Amor y Lucha de Pepe Juárez es, en definitiva, un testimonio de que los sueños pueden alcanzarse cuando se afrontan los retos con valentía y corazón. Invitamos a todos a sumergirse en esta emotiva historia, ejemplo de que la verdadera grandeza se encuentra en los pequeños gestos y en la firmeza de nuestras convicciones”.
Poco me queda que añadir a lo que recoge la IA. Quizás decir que el reencuentro con nuestro amigo Pepe y su familia, además de con el nutrido grupo de amigos que llenaban la Sala Suárez en Granada, ha sido muy reconfortante. Sobre todo por haber podido comprobar que sus pasiones por la defensa de los más necesitados, por la formación de los obreros y por ayudar en toda clase de luchas sociales, seguía intacta. Y sobre todo, que leamos el libro que con tanta pasión ha escrito nuestro compañero y amigo Pepe Juárez.
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