Los vecinos afectados por el incendio en el edificio La Reina tratan de buscar una solución.
Un incendio en un trastero del garaje del edificio La Reina la pasada madrugada del domingo causó graves daños en la vivienda inmediatamente superior. El bajo donde viven Zana y su hija menor es el más afectado, pues especialmente el suelo de la habitación de la pequeña podría quebrar. No obstante, todo el vecindario se ha viso afectado. Sin agua, sin desagüe, sin una comunidad de vecinos constituida que permita buscar una solución común y beneficiosa para todos. El caos y la incertidumbre se han adueñado de este edificio vecinal que busca ahora ayuda para reparar los daños de un incendio que, están seguros, fue intencionado.
Pero a falta de un culpable, habrá que echar mano a la inventiva para poder solucionar los problemas estructurales a los que ahora se enfrentan en un vecindario humilde y casi sin recursos.
Zana asegura a El Faro que está desesperada porque no tiene trabajo, depende de la ayuda de Servicios Sociales y no sabe a quién acudir para que se reparen los desperfectos de un incendio del que, afortunadamente, ella y su hija pudieron salir ilesas.
No pueden hacer vida normal. Para dormir han puesto un colchón en el suelo y todas sus pertenencias están apiladas en la parte de la casa que no se ha visto afectada por el fuego. Gracias a la ayuda de una vecina pudo sustituir los cristales de las ventanas que en la noche del incendio quebraron.
Ayer, Zana solicitó en el Ayuntamiento una copia del atestado y los informes levantados por la Policía y Bomberos que actuaron en la madrugada del domingo. “Me han dicho que con esos informes, al menos, podré empezar a mover algo”, asegura.
Mientras tanto otros vecinos de La Reina han acudido a la asociación de vecinos de la barriada para pedir ayuda y consejo. Aunque estos pisos fueron de protección oficial, se vendieron en su totalidad, por lo que desde la Ciudad aclararon ayer a este diario que Emvicesa poco puede hacer en un bloque de viviendas sobre el que no tienen competencia. Además, como los propios vecinos reconocen, no hay una comunidad de vecinos constituida y registrada legalmente. Explican que hace años había un presidente y todos los vecinos cumplían con las cuotas, pero se dejaron de pagar por problemas con el presidente.






