El traslado de los MENA del centro ‘La Esperanza’ que ocupaban en el Hacho al albergue de Hadú ha llevado consigo un control en las estadísticas de ocupación. En la actualidad hay 87 personas acogidas en este centro, nada que ver con las 160 que llegaron a estar en la vieja casa militar del Hacho.
Esta situación, de momento, viene a significar que el traslado al nuevo centro no ha provocado el efecto llamada que se temió en un principio y que, de hecho, fue advertido por algunos sindicatos. Los controles aleatorios que se están llevando a cabo policialmente en la frontera han influido también en que no se produzca una entrada descontrolada de menores que son abandonados por sus propios padres para que terminen siendo tutelados por la Ciudad.
El Área de Menores puede ejercer un mayor control sobre sus internos en las instalaciones de Hadú en donde permanecerán hasta la puesta en macha del futuro centro de Calamocarro. De hecho una de las problemáticas que ha desaparecido gracias al traslado es la derivada de los contactos que mantenían adultos indocumentados que se ocultaban en el Hacho con menores residentes en el centro. Esos contactos se llevaban a cabo para ordenar a menores a que practicaran robos o para hacerse con material y alimento del interior de la casa. Esas denominadas ‘filtraciones’ ya no se pueden llevar a cabo en el albergue de Hadú en donde, además, desde la Consejería de Gobernación se ha ordenado un control permanente de la Policía Local hasta las once de la noche. A partir de esa hora, es la UIR la que, de forma aleatoria, hace controles por el lugar.
Mientras se intenta reordenar la política de menores, la Delegación del Gobierno sigue con sus gestiones a la hora de intentar controlar la presión de menores transfronterizos. Se está trabajando, tal y como ya avanzara el delegado del Gobierno, Francisco Antonio González Pérez, en la búsqueda de una coordinación con el vecino país para localizar a los progenitores de los MENA y favorecer su entrega en presencia de funcionarios policiales de ambos países. En eso se está , después de que desde la Fiscalía General del Estado se indicara la imposibilidad de proceder a la expulsión de aquellos menores que hayan cumplido 16 años tal y como sí se hacía hace años. Una sentencia del Constitucional impidió que se siguiera con estas prácticas.
‘La Esperanza’, clausurada hasta nueva orden
El antiguo centro de menores del Hacho está clausurado para evitar la entrada de indocumentados. Así permanecerá hasta nueva orden, ya que se tiene que plantear un nuevo uso para dichas instalaciones. La Ciudad en su día indicó que apostaría por algo que sirva para realzar la ermita de San Antonio y su entorno, pero de momento las gestiones están paralizadas garantizándose que no habrá nuevas entradas en el lugar.






