Las fotografías que portaba fue entregada a la Interpol para que intente localizar a sus familiares.
El argelino anónimo, que apareció muerto en la mañana del pasado sábado con un traje de neopreno enfundado, fue enterrado en el cementerio de Sidi Embarek en la mañana de ayer. En la ceremonia estuvieron únicamente presentes los operarios de la funeraria musulmana, del cementerio y un orador que se encargó de dedicarle las últimas palabras. Su cadáver fue enterrado en la tumba número 2697.
Según ha podido saber ‘El Faro’, el hombre tenía multitud de tatuajes repartidos por el cuerpo.
Por otro lado, sus huellas dactilares y la cartera plastificada que llevaba en el pecho en la que había varias fotografías de una niña pequeña y de una chica joven han sido entregadas por las autoridades a la Interpol, que se va a encargar de distribuirlas por diferentes espacios públicos de Argelia, entre ellos las comisarías, con la intención de encontrar a algún familiar.






