No hace ni un mes la plantilla se echó a la calle contra la limpieza de los cuarteles, una demostración de fuerza en la antesala de la negociación.
La movilización de la plantilla de la limpieza viaria que ahora anuncia una huelga a partir del 18 de marzo no es un escenario que se presumiera imposible. No hace ni un mes el Comité de Empresa de Trace se echó a la calle por la polémica de la limpieza de los cuarteles, que finalmente se solventó con la contratación de dos operarios al margen del convenio de limpieza adjudicado por la Ciudad. Prácticamente la empresa se vio entre la espada y la pared. A la presión de la Ciudad Autónoma se sumaron las enérgicas protestas de la plantilla de trabajadores frente al Ayuntamiento y Trace se apresuró a buscar una solución salomónica.
Tan solo cuatro días bastaron para que las protestas cesaran contentando al Comité de Empresa y a la Ciudad que salió de esta polémica sin apenas despeinarse.
Todo ello ocurrió cuando se estaba fraguando la negociación del nuevo convenio colectivo. En el Comité sabían que todo esto iba a afectar a las negociaciones. Las protestas, la presión del Ayuntamiento, el descontento generalizado de la plantilla con las exigencias y declaraciones del consejero de Medio Ambiente, Emilio Carreira, y ahora las propuestas inasumibles de la patronal de limpieza han terminado por romper la cuerda entre las partes implicadas ya tensas desde hace semanas.
Las protestas frente al Ayuntamiento, en las que se vivieron momentos de tensión, parecía una demostración de fuerza y capacidad del Comité para movilizar a los trabajadores más pensando en las negociaciones del convenio colectivo, que se avecinaban difíciles, que para lograr un acuerdo y solución para la polémica de la limpieza de los cuarteles.
Parece que mataron dos pájaros de un tiro. Pero tras estas protestas, ante lo que parecía un pequeño problema a tenor de la solución adoptada, el Comité ha gastado los cartuchos clásicos de la lucha sindical. De las protestas vividas a principios de mes pasamos directamente a una huelga en la antesala de la Semana Santa. No ha habido pasos intermedios y eso que únicamente Comité y patronal solo llevan cuatro reuniones de negociación propiamente dicha. De la posibilidad de plantear paros parciales o nuevamente unas protestas similares a las de hace unas semanas, los ciudadanos nos encontramos con una huelga directamente.
La elección de la fecha no sorprende. En vistas de la Semana Santa, en la que las calles estarán más transitadas por las procesiones, una huelga de limpieza en estas circunstancias se hace más visible y presente que en otra semana cualquiera del año.
A principios de mes, las protestas frente al Ayuntamiento lanzaron un mensaje claro a Trace y al Gobierno local, ‘esto es sólo una pequeña parte de lo que podemos hacer (movilizar)’. Ahora sólo queda esperar a ver si la Ciudad o la empresa o ambas se apresuran de la misma manera para que las procesiones puedan hacer sus recorridos en unas calles limpias y logran desbloquear la huelga.






