Ya estaba sentado en primera fila el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, y el conferenciante Francisco Márquez en su silla, cuando entró en el salón de actos de la sede del Partido Popular el delegado del Gobierno, Francisco Antonio González Pérez. Y allí, sin que nadie lo esperara, comenzaron a sonar los aplausos por parte de los asistentes. Una manera de arropar a quien lo ha sido todo en el Partido Popular, de manera interna, desde hace varios decenios y que ahora mismo está en el disparadero político con una cadena de petición de dimisión por los trágicos sucesos ocurridos el pasado día seis de febrero.
En realidad, era la primera salida oficial, si se podía llamar así, salvo el desplazamiento del director general de la Guardia Civil que tuvo lugar el pasado miércoles, del delegado del Gobierno en nuestra ciudad.
Y es que desde que ocurrieron los hechos, prácticamente, ha estado fuera hasta este pasado fin de semana. Por un lado, se marchó de Ceuta el sábado día ocho, debido a que el anuncio de un temporal ese domingo le podía dejar sin poder cumplir con la agenda que tenía desde el lunes por la mañana en Madrid para abordar distintas cuestiones en el Ministerio del Interior.
Vino a Ceuta el miércoles nada más que unas horas para acompañar al director general de la Benemérita, Arsenio Fernández de Mesa. Llegó con él y se marchó con él a bordo del Río Miño. Y es que durante jueves y viernes tenía reuniones en distintos Ministerios como los de Interior, Empleo o Hacienda y Administraciones Públicas.
El fin de semana lo ha dedicado a descansar y poco ha salido. Por tanto, por ello decimos que su aparición en la sede popular era el primer acto oficial después de los trágicos sucesos.
Emocionado
Aunque es un político curtido en mil batallas, la verdad es que se emocionó en esos escasos metros que le separaban desde la puerta de entrada al salón de actos hasta la silla que le aguardaba al lado del propio presidente Vivas, tal y como se podía observar.
Algunos de los presentes, que le conocen muy bien, nos reconocían algunos minutos después de finalizar la conferencia de Francisco Márquez, que el delegado necesitaba de “ese subidón de adrenalina que le habían dado los suyos”, a pesar que la intervención del ministro Fernández Díaz, durante la esperada comparecencia del pasado jueves en el Congreso de los Diputados, le sirvió de defensa de su gestión y de ratificación en el cargo.
Tardó en llegar hasta la cabecera del acto, porque eran muchos los compañeros de partido que le querían dar fuerzas y le abrazaban o le estrechaban la mano. Se fundió en un abrazo con el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Vivas, quien ha salido en su defensa de manera clara en cuanto han pedido su dimisión, al igual que sucedió con el diputado Francisco Márquez o el cariñoso saludo por parte de la secretaria general del partido, Yolanda Bel.
Lo cierto es que la conferencia de Francisco Márquez sobre la Unión Europea sirvió de un plebiscito natural de apoyo del Partido Popular de Ceuta hacia la figura de quien un día fue su presidente y actualmente ocupa el cargo de delegado del Gobierno en Ceuta.
Cuando terminó el acto y ya un poco más relajado, todos cambiaron opiniones en torno al que se ha convertido en el tema de actualidad, aunque hayan pasado más de doce días. Comentarios, donde, por supuesto, el mismo delegado escuchaba más que hablaba, y dejaban que fueran otros quienes opinaran. Lo que sí comentó a todos sus compañeros era que se sentía fuerte y dispuesto a continuar con el trabajo emprendido hace dos años cuando Mariano Rajoy le confió el cargo de delegado del Gobierno en Ceuta.






