EL Plan General de Ordenación Urbana no será una realidad hasta, al menos, dentro de un año. El documento, fundamental para el desarrollo de Ceuta, no verá la luz hasta septiembre de 2016, según la cuentas del presidente Juan Vivas. Entonces, siempre según la estimación del máximo responsable de la Administración local, el PGOU habrá recibido la aprobación provisional, pero aún estará a la espera de que el Ministerio de Fomento le otorgue su visto bueno definitivo.
Dentro de un año estaremos en disposición de ver si el presidente Vivas ha acertado en sus previsiones. Mientras tanto, un importante sector como el de la construcción permanece a la espera de recibir el impulso que le permita empezar a salir del bache en el que cayó con la crisis económica. La tramitación más o menos ágil de ese documento afecta a la iniciativa privada y, paradójicamente, mantiene pendiente a la propia administración al vincula a la presteza, celeridad o diligencia de los técnicos del Ministerio de Fomento, por ejemplo, las posibilidades de convenios entre la Ciudad y el Ministerio de Defensa.
Ceuta y el sector de la construcción necesitan que el Plan General de Ordenación Urbana sea una realidad cuanto antes. La ley obliga a cumplir unos plazos para llevar a cabo los trámites, presentar alegaciones, dar respuesta a las mismas y realizar las correcciones que sean necesarias. Pero Fomento debe ser consciente de que cada retraso innecesario en su tramitación es tiempo que corre en contra de nuestra ciudad.Ceuta debe recuperar el impulso que la devuelva a la senda de la prosperidad para que la recuperación, que ya nadie pone en duda, se haga extensible a todas las capas de la sociedad. El PGOU no es una solución por sí solo, pero sí es una herramienta fundamental para contribuir a poner en marcha la maquinaria de la economía local.





