El Katrine Krog, el barco mercante de construcción danesa y bandera boliviana que permanece anclado en la bahía norte de Ceuta, podría emprender el rumbo a Gibraltar en unos días.
Esa es la intención del armador, según ha podido saberse. El propio armador explicó la semana pasada que estaba negociando con una empresa cuya sede está en Londres y tiene sucursal en el peñón, información ratificada por el Registro Internacional de Bolivia, país que proporciona bandera al barco.
Al parecer, esas negociaciones han fracasado también, y el armador del buque tiene intención de desplazarse personalmente hasta Gibraltar para solucionar el problema. Exactamente el mismo orden que sucedió en el pequeño pueblo de Marstal, de unos 3.000 habitantes, en el que había estado atracado el barco un año y medio. En aquella ocasión,uno de los tripulantes, Omar Peña, originario de Venezuela y residente en Puerto Rico, registró en vídeo unas confesiones en las que explicaba la llegada de ‘Kevin’ (sobrenombre del armador, Derival Prosnel), y cómo se “fugó” con unos “14.000 ó 16.000 dólares”.
En aquella ocasión, los siete marinos permanecieron en Marstal durante un mes, cuando deberían haber permanecido cuatro días, y aunque no está confirmado, parece que el armador nuevo pagó al antiguo propietario en metálico el traspaso.
En esta ocasión, el armador ha estado negociando desde hace semanas, pero a partir del día 3 de diciembre. Esto es, dos días después de que el Katrine Krog se anclara en la bahía de Ceuta. Coincide, además, con el día en el que se hizo pública la existencia del barco, después de que se alertara a Málaga Radio de que dos tripulantes necesitaban atención médica. Desde ahí se avisó a Cruz Roja, que evacuó a los marineros Jorge Mejía y Omar Peña. Al primero se le concedió la incapacidad laboral por un accidente ocurrido cuando iba a arreglar las máquinas en el camino de Portugal a Ceuta. Fue justo ese día cuando el armador comenzó a negociar con las compañías, que rechazaron ofrecerle los servicios, principalmente debido a las complicaciones.
El temor de la tripulación es que en Gibraltar no se sepa de la situación del barco, del mes que han pasado anclados en Ceuta, y de los problemas que han existido. En las comunicaciones que el armador mantenía con las diferentes compañías consignatarias, se repetía la petición de que comenzaran a trabajar sin haber recibido el dinero, a lo que las agencias se negaban. También rechazaban peticiones de pago que no fueran por transferencia bancaria.






