El matrimonio de sirios formado por el pescador Ibrahim y su mujer Zainab, padres de tres niños, fue puesto en la mañana de ayer a disposición del Juzgado de Instrucción número 3.
Ella, con la misma chilaba azul con la que fue detenida; él, con sudadera roja y descalzo, igual que se encontraba cuando terminó siendo arrestado por la Policía Nacional. Los dos, protagonistas de la parte más dramática del desalojo de niños sirios que se produjo en la tarde del pasado miércoles, han quedado imputados por un delito de atentado con medio peligroso por el que se le pide 4 años de prisión a ella y 3 a él.
En torno a las tres y media de la tarde, la pareja leía las acusaciones que se le imputaban en el despacho del juez de guardia para, poco después, abandonar los juzgados en los que permanecieron toda la mañana. Ella ha quedado en libertad con cargos y sin fianza, mientras que él fue ingresado en la prisión de Los Rosales a la espera del juicio que se celebrará en los próximos meses.
Llegar a esta imputación no fue tarea rápida, durante toda la mañana hubo sus más y sus menos en el juzgado, toda vez que la Fiscalía dudó en si considerar los hechos acontecidos como una tentativa de homicidio, después de que el matrimonio se hiciera con los menores para evitar el desalojo. Tras escuchar las declaraciones de la pareja y dado que la versión de ambos de que sólo querían asustar a la Policía para que no les quitaran a sus hijos sin pretender hacerles daño alguno ha sido creíble, se terminó por aplicar una única imputación, la de atentado, que se deriva de la intimidación que ambos hicieron a los agentes.
Mientras que Ibrahim era trasladado a prisión para formar parte de la hilera de presos que habitan Los Rosales, Zainab regresaba a la Plaza de los Reyes con el resto de sirios que, todavía a esa hora, seguían acampados en la parte más cercana a la iglesia de San Francisco.
Tras ser consolada por sus compatriotas y varias mujeres que están apoyando a los sirios y que incluso ayer iban a organizar una concentración en la plaza que finalmente quedó abortada, Zainab regresó al CETI previo paso por la Jefatura Superior ya que le habían garantizado que, de dar este paso y abandonar la sentada, podría estar allí con sus tres hijos, el más pequeño un bebé de poco más de un mes parido en el Hospital Universitario.
La mujer, al igual que lo hiciera en su declaración ante el juez, insistió en que ni ella ni su marido querían hacer daño a los menores, siendo sus actitudes extremas las únicas que se les ocurrieron para impedir que se los llevaran. Esa postura no ha hecho sino empeorar la situación, ya que ahora ambos están imputados, deberán responder ante la justicia y no podrán abandonar Ceuta hasta que este caso sea juzgado y conocer la sentencia posteriori de la que puede derivar pena de prisión. La historia de este matrimonio se ha complicado como la que más de todas las que se concentran en el colectivo sirio, que lleva esperando varios meses en la ciudad a que se respondan sus solicitudes de asilo.
Al CETI no sólo ha vuelto Zainab para recibir a sus tres hijos, sino que en la mañana de ayer otros cuatro de los siete niños de nacionalidad siria cuya guarda fue asumida de manera cautelar y provisional por la Ciudad también regresaron al centro.
La reagrupación de estos cuatro menores, de una misma unidad familiar y con edades comprendidas entre los diez meses y los 11 años de edad, se produjo después de que los progenitores abandonaran la concentración de la Plaza de los Reyes y regresaran al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), donde solicitaron la reagrupación.
Los padres comparecieron ayer ante el Equipo Técnico del Área de Menores de Ceuta y en este acto administrativo se comprometieron a cumplir con sus obligaciones legales de guarda. En el acto fueron informados de los motivos por los que se procedió al ingreso cautelar de los niños en centros de la Ciudad, aplicando el artículo 14 de la Ley de Protección Jurídica del Menor, que establece que la Administración tiene la “obligación” de prestar “la atención inmediata que precise cualquier menor”. Los progenitores se han comprometido a no volver a exponer a sus hijos a las condiciones extremas en las que se encontraban y han recibido una serie de recomendaciones al detectarse unas condiciones higiénicas deficitarias en los niños.
Regreso al Ceti y Niños
La Ciudad controlará a los menores sirios
La Ciudad solo entregará a los menores sirios con el compromiso de sus padres de que no van a abandonar el CETI, advirtiéndoles de esta manera de que los menores no pueden volver a estar en la calle, expuestos a la intemperie y catarros además de malas condiciones sanitarias. Ayer ya cuatro de los niños regresaron al centro del Jaral tras suscribir el compromiso de vuelta sus propios padres. A la mujer imputada se le ha confirmado que le entregaron los otros tres.
El delegado dice que fue intento de parricidio
El delegado del Gobierno, Francisco Antonio González Pérez, no dudó ayer en condenar la acción mostrada por el matrimonio de sirios, relacionándola con algo más grave. “Lo que sucedió fue un intento, bajo mi punto de vista, de parricidio. Luego el juez determinará...”, señaló. Asimismo destacó la buena actuación policial en un operativo que resultaba complicado debido a la cantidad de menores que se encontraban, junto a sus padres, en la Plaza de los Reyes.
“Esto es un poliedro, con muchas aristas. Está desde el aspecto humano hasta la intervención policial. La sensación que saqué cuando vi lo que vi es que hay personas que no tendrían que tener jamás la tutela sobre niños. Lo dije hace días, que no sé cómo se puede utilizar a niños para reivindicaciones”, explicó en el programa La Voz del Faro. “Vivir en democracia, asumir que estamos en un país de derechos, que las leyes están hechas para cumplirlas es complicado para quien no conoce la democracia, no cree en ella ni asume el cumplimiento de las leyes. Cuando terminó la operación, puedo decir así sin temor a críticas, que suspiré. Hice una inspiración fuerte porque el tema era delicado. Tengo que felicitar de forma abierta a las fuerzas de seguridad, al GRUME, al grupo de Menores, a la UPR y a la UIP, con una actuación no solo profesional sino ejemplar”, apuntó.
El delegado mantiene que, según las informaciones que maneja, el padre del bebé llegó a soltar al niño, pero la rápida actuación policial evitó que el pequeño cayera al vacío. Al margen de la apreciación oficial del delegado, otros testigos de lo ocurrido indican que el padre no llegó a soltarlo, sino que mientras que un subinspector hablaba con él para hacerle entrar en razón, otro inspector, de paisano, fue por detrás y le quitó al niño, que terminó en los brazos de un agente.
Disparidades al margen, el propio González Pérez criticó que la madre siria llegara a sacar un cuchillo, ofreciendo una amenaza sobre sus hijas. “No sé si han visto el anuncio de una ONG en el que sale una niña temblorosa tras la explosión de una bomba... dramático... pues fotografías hoy –por ayer– de los medios sacan a una niña junto a su madre y la imagen de terror de la niña es igual que la de ese anuncio”, señaló. El delegado denunció abiertamente la “hipocresía y el cinismo de grupos y personas que a veces se manifiestan a favor de otros colectivos” y les recordó que nada impide que acojan en sus casas a estas personas o les paguen un piso. “Estas personas hay que recordar que no están detenidas, están esperando una resolución administrativa, favorable o negativa, para ser acogidos o expulsados”, apuntilló, en referencia a las peticiones de asilo que presentaron todos ellos.
“Ha habido asociaciones que en vez de ayudar” han hecho lo contrario, y en vez de “procurar y promover que esas familias tengan condiciones mejores que las del CETI, que no son malas, se dedican a pinchar e instigar para que la situación perdure. Lo he visto nueve días desde mi ventana”, espetó, recordándoles que, por ejemplo en Turquía, hay 200.000 personas en condiciones inhumanas...“que no hagan causas de los que tenemos en Ceuta porque sus condiciones no están nada mal. ¿Saben que a una de las personas que se llevó a un centro, al hacerle el registro, se le encontraron 500 euros en el bolsillo?”, preguntó, en referencia a uno de los cuatro adolescentes que fue trasladado por la Policía Local y que, 24 horas antes del desalojo, fueron acogidos en Hadú.
Los sirios se van de la plaza
En la noche de ayer, los sirios que seguían en la plaza de los Reyes, ya sin mujeres y sin hijos, decidieron abandonar el lugar. Cuatro lo hicieron en un taxi, otros cuatro en un coche particular y otros andando, terminando de esta manera la concentración que habían iniciado el 14 de octubre. En principio marcharon al CETI. El delegado recordaba horas antes el incumplimiento que los padres habían tenido hacia sus hijos, por cuanto no les llevaron al centro escolar, el Pablo Ruiz Picasso de Benzú, donde estaban escolarizados. Algo que, dijo, no podía consentirse. Insistió González en defender que presiones de este tipo no van a tener resultado alguno en la Administración, denunciando a las personas que hayan podido alentar a los sirios a permanecer con la sentada en la Plaza de los Reyes. “Lo primero que hay que hacer es, en democracia, entender qué es, porque algunos tienen el sentido del embudo: muchos derechos y pocas obligaciones. En democracia están al 50 por ciento, donde hay derecho hay obligación, dos derechos, dos obligaciones... hay que cumplir con la legislación o la reglamentación”, dijo. De no haberse marchado los sirios, no se descartaba otro desalojo.
Fotos:Quino /Ana Dueñas.








