El magistrado se basa en la declaración de los testigos y en lo incongruente de la denuncia para dictar esta sentencia.
El juez del Penal número dos ha dictado sentencia absolutoria para un joven que estaba acusado de malos tratos. La representante del Ministerio solicitó 10 meses de prisión durante el juicio mientras que la defensa se escudó en su petición de absolución alegando una falta de pruebas contundentes contra su cliente. Finalmente el juez ha entendido que existían pruebas que demostraban la inocencia del hombre.
Los hechos por los que acudió a juicio ocurrieron el día 15 marzo de 2010 en el domicilio familiar. El acusado explicó que habían discutido y que se fue de casa, aunque aseguró que jamás le ha puesto una mano encima a su ex-pareja. Por su parte, ella aseguró que él le había propinado una patada y varios golpes más y que luego se había marchado.
En la vista oral comparecieron un agente de la Policía Nacional y un amigo del acusado. El primero de ellos fue el que atendió a la mujer y la trasladó al hospital. El policía contó que su actitud le pareció nerviosa, pero no asustada, como suele ser la de las víctimas de maltrato. Por su parte, el testigo de la defensa aseguró que había presencia cómo la mujer se autolesionaba en otras ocasiones como consecuencia de un ataque de ansiedad. La defensa incidió en esta circunstancia.






