Cita de altura con una de las emociones más elevadas y, paradojas, también de las más recónditas del alma humana: el jazz. Porque esta noche, en el Revellín, sonará buena música, puro deleite. Los artífices, Joan Chamorro y la joven Andrea Motis, que acompañados de su banda saldrán a escena a las 21:00 horas.
–¿Qué expectativas tienen ante el concierto que ofrecerán en Ceuta?
–Joan : Nos hace mucha ilusión tocar en Ceuta, para un público nuevo y presentar algunos temas con nuevos arreglos, que estamos a punto de grabar en un cd.
–Andrea: Hemos estado un par de veces en Melilla y es un gran placer visitar nuevos lugares para traer música.
–¿Conocen Ceuta como turistas?
–J: No la conocemos, siempre nos gusta pasear y conocer los lugares donde tocamos. Esperamos tener tiempo para dar un paseo.
–¿Qué concierto traen? ¿Cuál es el fuerte de la banda en directo?
–J: El repertorio es muy variado y presenta muchos matices, ritmos y colores diferentes. La voz de Andrea es lo que más destaca pero el grupo, después de casi 5 años de tocar juntos, demuestra una cohesión y un entendimiento muy grandes. Pasan cosas diferentes en cada concierto.
–A: Es una gran suerte cuando hacemos conciertos en quinteto, porque hay mucha fuerza y cohesión, como dice Joan. Lo disfrutamos mucho desde el escenario, y desde abajo también, seguro. El repertorio va haciéndose durante los conciertos y el rodaje, ahora hemos incorporado temas nuevos preciosos y esto siempre nos da un punto más refrescante.
–Para Andrea: ¿Se siente una niña prodigio de la música? ¿No considera que tiene una responsabilidad añadida? ¿Qué virtud destaca de Joan?
–No me siento una niña prodigio de la música, sino que simplemente me gusta la música, el jazz y algo más, me gustan mis instrumentos y la voz, desde bien pequeña e imito a mis grandes referencias para ensayar y aprender. Siento que me expreso con la música y es un campo de aprendizaje, vivencias, emociones y un poco de aventura. Joan ha confiado en mí cuando me propuso formar parte de su grupo, grabar los primeros CDs, me ha enseñado lo básico que sé de jazz y también que cuando hacemos música no tenemos nada que perder, y que más que pretender ganar algo, sólo tenemos que hacer lo posible para estar a gusto con la música y nosotros mismos. Es una enseñanza vital.
–Para Joan: ¿Se puede hablar de que la San Andreu Jazz Band produce un tipo de músicos del mismo corte estilístico? ¿Es la San Andreu Jazz Band una especie de masía del Barça pero en jazz?
–La Sant Andreu es un proyecto pedagógico musical que tiene ya casi 8 años. Empezamos trabajando partiendo de la escucha y la imitación de algunos de los grandes del jazz , sobre todo de los clásicos, pero hay una evolución y cada vez intentamos abarcar un espectro mas grande de estilos. Intento que cada músico mantenga su personalidad pero sí que hay en común el hecho de que todos entran en esta música de la manera que entendemos que es la mejor, que es escuchando a los grandes, desde Sidney Bechet, Louis Armtrong, pasando por Charlie Parker, Lester Young, Billie Holiday, Miles Davis, etc. A medida que va creciendo, cada miembro de la Sant Andreu Jazz Band opta por el camino que el siente que es el que más se acerca a su gustos, escuchando y aprendiendo de aquellos modelos que le atraen. Lo que tienen en común los músicos de esta banda es que beben de la tradición del jazz y que viven la música muy intensamente desde muy jóvenes, de una manera natural y enriquecedora. Lo de la masía del jazz es un calificativo divertido. La verdad es que no deja de sorprenderme, y cada vez más, lo que el trabajo en grupo puede conseguir, potenciando las individualidades. Ver y oír niños de 10 y 12 años, tocando como lo están haciendo y totalmente entregados a esta música es para mí un orgullo y un placer.
–¿Cómo ven el panorama actual del jazz en España? ¿Se puede vivir de la música jazz? ¿Los jóvenes cuentan con un soporte como para poder desarrollar sus talentos?
–J: Hay una gran cantidad de músicos de jazz en España, de gran calidad, con proyectos interesantísimos, pero la cuestión es que en este país, la música es algo por lo que no se apuesta. No se le da la importancia que se le debería dar, como algo que enriquece y que es un bien necesario, cultural y social. Por lo tanto, hay mucha calidad, mucha creatividad, pero pocos espacios para poder mostrarla, con lo cual, a su vez, se hace difícil poder vivir de ello. Sería necesaria una política que apreciase el valor que tiene la música, y por lo que vemos en los políticos actuales, el camino va en la dirección opuesta.
–A: Yo, como Joan, pienso que la música es un trabajo de expresión, emocional, de criterio y de apreciación de la calidad, que a mi parecer debería tener más importancia en las escuelas desde el principio de la educación de los niños. Requiere responsabilidad, concentración y otras cualidades que luego son útiles para todos los aspectos de la vida. Además, es una fuente de placer y bienestar inmaterial, muy necesaria en esta sociedad capitalista.
–¿La música entiende de nacionalismos o consideran que es el mejor cauce para unir pueblos y razas?
–J: La música es algo que une y que tiene la capacidad de absorver los diferentes matices de las diferentes nacionalidades. El jazz tiene especialmente esa capacidad, puesto que es una música abierta, creada en el momento, y que partiendo de unas melodías o unas estructuras pactadas, la libertad es absoluta.
–A: La música como la cultura tiene los rasgos diferenciales de cada cultura y sociedad a lo largo del tiempo, manifiesta las diferencias y semejanzas, además es como una caja de la que podemos coger material antiguo, diferentes estilos y mezclarlos. Una cultura siempre puede influenciar otra, nos enriquece con conocimientos y entendimientos.
–¿Cuales son sus referencias? Si les digo Tete Montoliu, Bebo Valdés, Slide Hampton, Randy Brecker o Stevie Wonder, ¿qué me dicen?
–J: Tengo la suerte de haber tocado con los 5 grandes músicos que citas ( y grabado con los dos primeros). ¿Y qué decir? Una maravilla. Referencias: Dexter Gordon, Duke Ellington, Serge Chaloff o Scott Robinson.
–A : Tete Montoliu es un increíble músico de nuestra ciudad, una gran referencia para los músicos que lo escuchamos. Me parece extraordinario, y bueno, todo el resto también lo son, como flores que han emergido en su campo y en su tiempo. Mis referencias más grandes han sido Bobby Hackett a la trompeta, Miles Davis, Chet Baker, Dizzy Gillespie, Clifford Brown. Cannonball Adderley, Parker, Sidney Bechet, Coltrane y Steve Lacy a los sacos y a la voz Billie, Sarah Vaughan, Nancy Wilson, Annie Ross y de las más actuales Cécile McLorin Salvant, Esperanza Spalding, Norah Jones o Amy Winehouse.
–¿Dónde creen que nace el mejor jazz, en los bares o en colegios?
–J: El origen del jazz es popular. Como dice el gran saxo americano Jessy Davis es algo que tienes que aprender escuchando y queriéndolo hacer tuyo porque sientes que te atrae. A partir de ahí los caminos son muchos.
–¿Qué emociones les provoca la música y cual es la magia del jazz?
–J: La música es vida, es sentir, es emocionarte y emocionar, y el jazz es la libertad, es el caminar, a veces solo , a veces en compañía, es la posibilidad de crear. El jazz es una de las cosas más maravillosas que existen.
–A: La música puede traer cualquier tipo de emociones. Puede traer recuerdos, asombro, calidez, buena sensación, pena o cualquier cosa, es una conexión con las emociones. El jazz aporta todas estas emociones también. Es frescura, es humor, baile, también solemnidad: hay de todo, es un mundo a explorar.






