Se libra de un delito contra la seguridad vial al quedar probada la avería en el aparato El fallo de un alcoholímetro libró ayer de pagar una multa de 8.000 euros a un joven ciudadano que se sentó en el banquillo acusado de incurrir en un delito contra la seguridad vial.
De tal manera, el hombre se libró de ser condenado toda vez que quedó acreditado que el aparato para medir el alcohol ingerido estaba estropeado, un fallo que secundaron los agentes de la Guardia Civil que declararon ayer, en la vista celebrada en la Sala de lo Penal número Uno.
En un principio, en concreto el 8 de abril del año 2012, el conductor, tras ser requerido por la Benemérita en aras de que cumpliera con un pertinente control vial, había sido retenido al haber dado positivo en la prueba de alcohol en sangre: 0,66 en un primer momento y 0,64 minutos después.
Pero el acusado señaló ya entonces (se encontraba en la carretera hacia Benzú) que no había tomado alcohol y que se trataba de un error, extremo que quedó verificado en la jornada de ayer, cerrándose definitivamente un caso que se remontaba ya a casi de dos años.






