Cuando Érica Moreno decidió que se venía a Ceuta a bucear y ya tenía fecha para sus vacaciones de una semana, buscó la ciudad en el mapa de España.
Pero sólo buscó en la Península, y no lo encontraba. “Hasta que me dijeron que no, que era la otra orilla del Estrecho, en África. Eso me hizo más atractivo venir aquí”, comentó.
Directa desde los últimos coletazos del verano austral, el 31 de mayo, viajó al hemisferio norte para seguir disfrutando de aguas cálidas en una ciudad que había descubierto por Internet y tenía buena pinta. “Es sorprendente, porque tiene forma como de lengua, y es territorio español al lado de Marruecos. Lo veía como un país lejano,¡y resulta que está al lado!”, cuenta.
Así que la semana que se iba a quedar se han convertido ya en dos meses y medio, y todavía queda uno más. Lleva treinta inmersiones, a una media de una cada tres días. “No cuento las de un metro o metro y medio”, puntualiza. Tanto le gustaron Ceuta y sus fondos marinos que se quedó. “El estilo de vida es como el de Córdoba en Argentina, pero hay mucha más seguridad. Allí, por ejemplo, me robaron el móvil mientras hablaba en la calle a mediodía. Aquí eso no puede pasar”, explica. Y mientras tanto, ayuda en las tareas del Diving Center, con quienes conoció las aguas de la ‘Perla del Mediterráneo’.
Hace cuatro años fue cuando Moreno comenzó con esto del buceo. “Acompañé a una amiga y su marido, instructor de buceo. Allí no tenemos playa, y jamás habría imaginado que se pudiera bucear en agua dulce. Pero lo hicieron”. Y desde entonces ha dedicado buena parte de su tiempo a esta afición. Ahora está en Ceuta, pero en septiembre u octubre volverá al verano austral, cuando aquí llegue el frío, para seguir explorando fondos marinos.
“Lo que me llamó la atención al principio de estas aguas fue su temperatura, son mucho más frías que las de Brasil, por ejemplo”, recuerda. Además de este país, Moreno ha probado las aguas de Argentina, tanto saladas como dulces, y las de Playa del Carmen, en México. “La inmersión más espectacular que he vivido fue precisamente en este país, cuando pensaba que había tocado fondo pero era una capa de sulfato que atravesé”, explica. De Ceuta, destaca las rocas llenas de vida y color que reciben el nombre de Cenotes. “Son muy curiosas, hay una gran cantidad de especies coloridas. El resto de lugares tienen peces muy grandes, pero más fríos”.






