Pese a vivir cada vez más inmersos en ese mar de datos sin contexto al que llamamos Internet, no deja de asombrarme la visión tan sesgada y simplona que a menudo tenemos de la mayoría de las cosas, en general, y la errónea percepción que tenemos de algunas otras en particular. Y una de ellas es la profesión de policía.
Parece mentira pero, aun hoy día sigue existiendo un generalizado desconocimiento sobre la labor policial; para algunos sigue estando envuelta en un aura de leyendas urbanas, tópicos generados por el cine y la literatura, mientras que para otros, afortunadamente cada vez menos, prevalece una visión retrograda y oscura de los policías, más propia de otros tiempos y latitudes.
Últimamente están proliferando en televisión una serie de programas que mezclan el género documental y de telerrealidad del tipo Policías en acción que se emite en La Sexta, que no son otra cosa que una adaptación del formato estadounidense del programa COPS, y con la que se pretende acercar a los espectadores las distintas facetas de la labor policial, mostrándola sin ambages y en ocasiones hasta con evidente crudeza. Para los que conocemos el oficio por dentro, no añade nada nuevo y no es otra cosa que una sucesión de obviedades, algunas con su punto surrealista, tal y como ciertamente en ocasiones se da en nuestra profesión. Pero lo que me resulta curioso es el hecho de que haya bastado con que se emitan algunos de estos capítulos, para percatarnos de que la gran mayoría de los ciudadanos de a pie realmente ignoran las enormes dificultades que en ocasiones tienen que salvar estos profesionales cotidianamente en las calles de nuestras ciudades. La emisión de estos programas ha propiciado, como digo, que no sea raro el día en que un vecino o un familiar me refiera, como en una de esas conversaciones insustanciales en que se habla del tiempo, que en tal o cual programa ha visto los policías actuar en casos de violencia de género, de atención a menores, en riñas o con individuos armados o violentos, y que ha quedado sorprendido de lo extremadamente difícil y comprometido que en ocasiones resulta nuestro trabajo. A alguno, además, le admira la entrega y dedicación de esos hombres y mujeres que ve en la pantalla, cosa realmente incomprensible para aquellos que por algún u otro motivo estamos familiarizados con el trabajo policial; esa terca vocación de servicio hacia los demás la vemos constatada a diario.
El próximo día 2 de octubre se celebra la festividad de los Santos Ángeles Custodios, patronos de la Policía (aunque aquí en Ceuta los actos oficiales tendrán lugar mañana lunes), por lo que desde el Comité de Ceuta de la Confederación Española de Policía queremos aprovechar esa fecha tan señalada para felicitar públicamente a todo el colectivo policial y hacer notorio nuestro agradecimiento y afecto, a nuestros compañeras y compañeros, por el desempeño diario de su labor, a menudo callada y prudente .
Algunos de ellos serán condecorados estos días, aunque, desafortunadamente, la mayoría de nosotros sabemos que en esta lid ni están todos los que son y, por supuesto aun menos, son todos los que están, cuestión ésta que en los últimos tiempos solo está sirviendo para incendiar aun más el clima laboral; son ya legión el gran numero de compañeros que, año tras años e inmerecidamente, se “caen” de las listas por culpa de una burocracia tramposa y cicatera. Por esa razón, la Confederación Española de Policía ha decido no asistir a los actos oficiales programados por la DGP para el Día de la Policía.
También estos días, en los discursos de los políticos y de algunos responsables del Cuerpo Nacional de Policía, saldrá a relucir el largo historial de probidad y buen servicio de este Cuerpo y sacarán a pasear su lenguaje maniqueo, y se les llenará la boca de palabras vanas como “abnegación”, “motivación”… Palabras vanas, como digo, viniendo de los que hacen constantemente oídos sordos a las más que legítimas peticiones y necesidades del colectivo. Cómo se puede motivar a alguien cuando es maltratado a fuerza de decretazos (…hay gobiernos tan autoritarios que llegan a ser casi totalitarios…) y ve menguando su sueldo año tras año; alguien que contempla cómo recortan de un plumazo sus derechos sociales, ganados a pulso tras muchísimos años de entregada reivindicación; cuando los medios materiales de su trabajo son arcaicos o simplemente se carece de ellos; cuando en las dependencias donde realiza su trabajo, al menos en el caso de nuestra ciudad, son de bochorno y tercermundistas; cuando sus jefes se empeñan en hacer prevalecer tozudamente la Estadística a la Eficacia (…verdadero cáncer de este Cuerpo).
Por todo ello y más (este tema daría para un libro y de los gruesos) queremos que nuestra felicitación sea este año si cabe más enérgica y unánime, porque a pesar de los pesares, esos otros miles de policías que no salen en televisión, seguirán haciendo su trabajo, jugándose el tipo para hacer más segura la vida a los demás, y esforzándose diariamente por no caer en el desencanto y evitar así, que el malestar llegue a convertirse en una forma de rutina.
¡Felicidades, compañer@s!
*Domingo Nofuentes Hernández Secretario Provincial del CEP en Ceuta





