La polémica en los últimos días por la intoxicación alimentaria sufrida por los menores en los respectivos centros no ha permitido que este comentario editorial pudiera volver a ocuparse sobre la situación que se vivió el pasado domingo por cientos de ceutíes en el puerto de Algeciras cuando a pesar de ser residentes, les cobraban cien euros por llegar hasta su casa y todo gracias a ese verdadero engendro que ha sido la orden del Ministerio de Fomento. Porque aquí ya es hora de ir pidiendo responsabilidades y comenzando en primer lugar por el delegado del Gobierno, que no ha estado a la altura de hacer ver a su ejecutivo en Madrid que es un verdadero “atraco a mano armada” que los ceutíes deban seguir soportando pasar por las horcas caudinas para cumplir con esa mala costumbre que es llegar a su ciudad y a su domicilio.





