Cristian Marfil presenta 'Es hora de irse' y 'Mundo de locos', dos cortos variados
Apasionado y conocedor del cine, Cristian Marfil es un clásico de la muestra de cortos de Ceuta, a la que acude este año para presentar 'Es hora de irse' y 'Mundo de locos' además del reportaje 'Proyect 0'.
–Este año presentas dos cortometrajes y un reportaje, ¿no es así?
–Sí, sí. Presento 'Es hora de irse', que es un corto de trama, y 'Mundo de locos', que es una comedia de humor sin sentido, un homenaje al absurdo, y el reportaje que habla de 'Proyect 0', una película que estamos haciendo Emilio Pomares y yo.
–¿Cómo está concebido el reportaje, como un documento informativo tal vez?
–De forma entretenida se muestra cómo estamos metiéndole mano al proyecto, en qué fase se encuentra, cómo estamos haciendo los efectos especiales, un documento que va a resultar curioso porque además el ritmo es ágil.
–Tengo entendido que tanto 'Es hora de irse' como 'Mundo de locos' están basados en unos relatos escritos por José Porteiro.
–Sí, leí las historias y me gustaron, entonces basándome en dichos relatos, los he guionizados y los he convertido en dos cortos. A raíz de eso comenzamos a rodar los cortos, el de 'Es hora de irse' tardamos dos días, aunque luego montarlo y producirlo tardamos mucho más, mientras que 'Mundo de locos' es el cortometraje que más trabajo nos ha ocasionado...
–...¿Y eso?
–Sobre todo por el escenario. Para hacer creíble que fuera un manicomio hemos tenido que montar un decorado complejo, en concreto una habitación con paredes y techo acolchados. Costó sangre, sudor y lágrimas pero al final quedó muy bien, después de un trabajo de casi un mes para luego grabar únicamente unos minutos.
–¿También el resto está grabado íntegramente en Ceuta?
–Sí, sí, en calles, casas y locales de la c iudad.
–¿Cúanto duran los cortos?
–Catorce minutos ambos.
–Respecto a cortos anteriores, ¿hay novedades técnicas?
–Bueno, de hecho en 'Es hora de irse' participo yo también como actor, un poco como experimento, para saber cómo me manejaba dirigiéndome a mí mismo (risas) y sobre todo para probar la calidad de algunos equipos que este año hemos adquirido y que han hecho que la calidad de la muestra este año vaya a ser mejor.
–¿De qué maquinarias estamos hablando?
–De una cámara que graba a una calidad bastante potente, que muestra muy bien los colores y la nitidez de la imagen, y por supuesto la calidad en el sonido, algo básico y tan importante como la propia imagen porque son dos cosas que han de ir de la mano.
–¿Con qué vistas haces tanto cine, con miras profesionales o para saciar una pasión?
–Me gusta mucho esto y no puedo evitar hacer cosas de cine, incluso a veces metiéndome en marrones de mucha carga de trabajo, pero merece la pena. Claro que me gustaría dirigir a nivel profesional pero esto no es una cosa que yo vaya buscando locamente porque sé que es muy difícil y no quiero que mi trabajo se condicione. Es verdad que envío los cortos a concursos, les doy publicidad y si alguien los ve y puede hacerme crecer, bien, pero tengo claro que esto es una afición.
–¿Qué directores te inspiran? –Más que directores, lo que me gusta es una película en sí, porque no sólo un director es el artífice de una cinta, sino que detrás hay un equipo de rodaje muy meritorio. Ahora bien, si tuviera que elegir un director diría Spielberg, aunque también David Fischer, o James Cameron.
–¿Es necesario estudiar para hacer buen cine?
–No lo creo. El cine puede aprenderse en la calle, y las personas que lo hagan ser autodidactas, aprender de una y otra película, ser una esponja de los que saben...
–¿Cual es el encanto del género corto?
–Un corto más que transmitir un mensaje lo que tiene que contar es una historia, que la historia tenga un mensaje es lo de menos. Hay cortometrajes con un doble sentido que son maravillosos y hay otros que sólo te cuentan una historia para que te entretengas, para que la veas, disfrutes de las imágenes y lopases bien, y ambas opciones son validas. Quien venga a la muestra va a encontrar de los dos tipos, va a ver variedad: comedia, con personajes rocambolescos; drama, con mensajes muy de la vida cotidiana; y otros que simplemente van a ser espectaculares.







