Fue uno de los principales quebraderos de cabeza durante toda la jornada. La antena de varios metros de altura que corona el edificio de Telefónica y que garantiza la cobertura del servicio de telecomunicaciones en buena parte de la ciudad comenzó a cimbrear de forma peligrosa cuando el viento arreciaba con más fuerza. Tanto, que dos de los cables que la mantienen sujeta al techo acabaron cediendo. El temor, tal y como confirmaban en el mismo lugar agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil, era que el intenso movimiento al que se veía sometida pudiera hacer vencer el resto de las sujeciones y acabara precipitándose hacia el suelo. Ante el riesgo, se procedió al corte al tráfico de vehículos y de peatones de la calle Padilla y del Paseo del Revellín.
Hasta el lugar se desplazó el delegado del Gobierno, Francisco Antonio González, que siguió desde la plaza situada junto a la Manzana del Revellín los trabajos que los Bomberos estaban a punto de acometer. Fuentes de la compañía confirmaron que habían sopesado la posibilidad de trasladar hasta Ceuta a personal desde la Península en helicóptero, pero la fuerza con la que soplaba el viento en ese momento, que habría complicado la llegada de la aeronave, y el convencimiento de los efectivos del SEIS de que podían controlar la situación hicieron que finalmente fueran éstos los que accedieran hasta la azotea del edificio para solventar la incidencia.
El trabajo, según confirmaron ayer fuentes de esos mismos efectivos, revistió una gran complejidad ya que fue necesario movilizar maquinaria pesada hasta el pie de la torre de telecomunicaciones, además de verse obligados a lidiar con el viento, que en esa altura complicaba más aún los trabajos de reparación.






