El colegio público Juan Carlos I también se ha sumado a la celebración de la tradicional festividad de la cruz de mayo en la que han participado alumnos y profesores. Así lo ha explicado la profesora de Religión del centro escolar, Ana María Castillo. “En la elaboración han participado profesores y hemos tardado un mes y medio aproximadamente. Es una actividad que hemos querido hacer para que los escolares no pierdan las tradiciones de nuestra ciudad”, apunta.
En el acto han intervenido alumnos de todos los cursos e incluso de diferentes creencias, ya que algunos estudiantes de religión islámica también se han sumado a esta tradición, demostrando así el grado de interculturalidad y convivencia reinante en el centro. “Algunos musulmanes han venido a decirnos que sus hijos también quieren participar y nosotros estamos encantados de que todos quieran implicarse en todas las actividades del centro, independientemente del credo al que pertenezcan”.
El acto daba inicio con la explicación del origen de la cruz de mayo a la que muchos alumnos acudían vestidos con trajes rocieros. Posteriormente, los escolares han leído una poesía y cantado una salve a la Virgen.
Cada uno de los estudiantes portaba una flor o un ramillete que, como culmen del acto, han colocado ante el símbolo de este mes de mayo.
La tradicional festividad de la cruz de mayo tiene sus antecedentes en la celebración precristiana conocida como Festividad de los Mayos (o Palo de Mayo), en la que se conmemoraba el tiempo medio de la primavera rindiendo cultos a la naturaleza.
En especial, se festejaba adornando un árbol o eligiendo un tronco o tótem al que se le ponían adornos o flores, mientras se ejecutaban danzas rituales y se cantaban o se recitaban motivos alusivos a la fecha. Con la llegada del cristianismo, esta fiesta fue adaptada a la nueva fe, reemplazándose el tótem por la cruz cristiana. En algunos países se mantienen en forma paralela las festividades de la Cruz de Mayo y del Palo de Mayo.
Otra interpretación parece tener su origen en el hallazgo por Santa Elena de la cruz donde murió Cristo. La historia narra cómo el emperador Constantino I el Grande, en el sexto año de su reinado, se enfrenta contra los bárbaros a orillas del Danubio, en una batalla cuya victoria se cree imposible a causa de la magnitud del ejército enemigo.
Actualmente, la liturgia cristiana ha eliminado esta fiesta de su calendario, quedando unificada con la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, celebrada el 14 de septiembre, fiesta de origen similar.
En nuestra ciudad, esta fiesta está cada vez más extendida, ya no sólo entre entidades de origen religioso, como las cofradías o hermandes, sino también entre asociaciones de vecinos y centros escolares que, con la participación de todos, mantienen vivas esta tradición.
Además, en el caso de hermandades y cofradías, utilizan esta festividad para recaudar fondos de cara a cubrir los gastos necesarios para sacar a las calles a sus santos titulares en Semana Santa.
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