Durante la vista oral hubo dos testigos que reconocieron sin dudas al acusado como autor del delito. Por su parte, la defensa destacó la “absoluta” falta de pruebas para incriminar a su representado.
Por sorpresa y muy pronto, así fue el juicio celebrado ayer contra la persona acusada de atracar en el mes de abril de 2010 la sucursal de Unicaja del barrio de Villajovita. Las tres horas de duración de la vista contrastan con los dos minutos que duró el robo, aunque reflejan fielmente el desarrollo de un caso que ha ido siempre de cero a cien en cuestión de segundos. La rapidez con que todo ha sucedido y la poca tensión palpable en el ambiente marcaron el devenir de un juicio en el que un único acusado, J.L.G.S., se enfrenta a una petición de cinco años de prisión por la supuesta comisión de un delito de robo con intimidación del artículos 247 y 242, apartados primero y segundo, del Código Penal. Frente a ello, y continuando con los marcados contrastes de este juicio, el abogado de la defensa, Javier Cabillas del bufete ‘Cabillas, Duarte & Ruiz abogados’, solicitó la libre absolución de su cliente en base a varios puntos, pero principalmente en la falta de pruebas de cargo firmes.
Durante la vista oral, celebrada en el juzgado de lo Penal número uno, participaron tanto el acusado como tres agentes de la Policía Nacional y hasta seis testigos, entre ellos los dos empleados de la entidad financiera y unas personas que se cruzaron con el autos de los hechos.
Según el escrito de acusación, lo ayer juzgado tuvo lugar el día 23 de abril del año pasado, sobre las 13.45 horas, en la sucursal de Unicaja. Un individuo, vestido con un chaquetón oscuro, gafas de sol tipo aviador, una gorra oscura y una peluca negra entró en la caja de ahorros y, aprovechando que no había nadie más, se dirigió al mostrador de caja. Allí se encontraba un empleado al que apuntó con una pistola mientras le ordenaba poner en una mochila oscura “todo el dinero que haya” en ese momento. El empleado no dudó y le dio el dinero (un total de 6.930 euros). Posteriormente, indicó a los dos empleados que había en la oficina que se metieran en un despacho y contaran hasta cincuenta antes de salir. Entonces abandonó la sucursal corriendo hacia la playa Benítez y perdiéndose por las escaleras que dan al barrio de las Latas.
La persona que ayer se sentó en el banquillo de los acusados, J.L.G.S., militar destinado en Ceuta, negó rotundamente haber participado en estos hechos y aseguró que en el momento de los hechos se encontraba en la puerta del colegio de su hijo esperando para recogerlo porque iba a salir. “Estoy seguro de que nunca he faltado a recoger a mi hijo y de que todos los días estaba allí sobre las 13.40 horas. Nunca he faltado”, dijo con todo convencimiento. El acusado explicó que alguna vez había pasado por la puerta de la sucursal atracada “porque paso por ahí cuando voy corriendo”, ya que solía hacer ejercicio. Eso sí, también negó haber entrado. También admitió tener permiso de armas y pistolas tanto en su vivienda de Ceuta como en la de Málaga.
Como contrapunto, la versión tanto de la directora de la oficina de Unicaja como la de uno de los viandantes con los que el atracador se cruzó mientras huía, quienes le señalaron sin dudar durante la vista oral. Mirar a una persona a los ojos, darte cuenta de que fue él quien tiempo atrás te estaba apuntando con una pistola y diciéndote que te tranquilizaras, que no te iba a pasar nada, y decir públicamente: “Sí, este señor fue el que nos atracó”, no es una tarea fácil en ninguno de los sentidos. La directora de la antigua sucursal de Unicaja en Villajovita tenía claro que había ido al juicio a contar lo que vio y cómo lo vio sin miedos, sin presión, aún sabiendo que el hombre que se sentaba a escasos centímetros de ella, mientras hablaba y contaba lo que ocurrió, podía haber sido el atracador. La mujer no dudó ni un instante en señalar hasta en dos ocasiones al acusado. Le miró y dijo que lo reconocía por su nariz, por sus ojos y por las orejas, tal y como hizo en la rueda de reconocimiento que hubo hace algunos meses. Algo parecido le pasó a otro de los testigos, el viandante. Según dijo durante la vista oral, el día de los hechos estaba con una amiga cerca de la sucursal y de pronto vio a un hombre que se dirigía hacia ellos corriendo. El hombre pasó entre los dos golpeándoles, instante en el que el testigo aseguró que le había visto la cara. En la rueda de reconocimiento no fue capaz de precisar si el acusado era la misma persona con la que se cruzó, aunque ayer no dudó en mirarle a los ojos hasta en tres ocasiones y decir, a petición tanto del Fiscal, como de la defensa y de la magistrada, que sí, que reconocía al acusado como el ladrón que huía el día de los hechos. El único problema de la declaración de los testigos era que uno de ellos, el viandante, aseguró que pudo verle la cara muy cerca al que huía y que iba sin barba, mientras que los dos empleados de la sucursal aseguraban que llevaba “una barba canosa y descuidada” que no era postiza.
Por su parte, los agentes de la Policía que participaron en el caso explicaron que, nada más enterarse del atraco, iniciaron una “operación jaula” (vigilar todas las vías de salida de Ceuta) y que luego se procedió a la búsqueda de sospechosos que se ajustaran tanto a la descripción aportada por las víctimas como a las imágenes que obtuvieron de los vídeos de seguridad. Uno de los agentes admitió que habían seguido varias pistas e incluso interceptado a algunos sospechosos, pero que ninguno de ellos era el atracador y que el caso estaba en un punto muy complicado porque no se pudieron obtener huellas del la oficina ni contaban con unas pistas claras. Fue entonces cuando se produjo en Málaga el atraco a una sucursal de Ibercaja y, tras un intercambio de material entre la Policía, el sospechoso parecía coincidir. J.L.G.S. reconoció haber atracado la oficina de la caja de ahorros en Málaga, aunque se negó a hablar de ello durante el juicio, y negó ser el autor del robo en Ceuta. Por estos hechos está actualmente en la prisión militar de Alcalá de 96,1% a la espera de que le suspendan la pena de dos años a la que fue condenado. Entonces la Policía dijo que el modus operandi era el mismo y que tanto la forma de moverse como la indumentaria eran parecidos. Para la Policía fueron suficientes indicios, aunque la defensa destacó que la existencia de una estudio antropológico realizado a petición de la propia Policía en Madrid que concluía que era imposible determinar si las personas de los videos de Ceuta y de Málaga eran la misma. Por eso mismo el abogado aseguró que “aquí no estamos tratando de determinar si ambos atracadores se parecen, sino si son la misma persona, y eso no ha quedado acreditado en este juicio”.
La defensa mantuvo que había un vacío probatoria, mientras que el Fiscal aseguró que había quedado todo acreditado.
“Se comportó educadamente durante el atraco”
La directora de la oficina de Unicaja que fue atracada contó ayer en el juicio que el atracador “se comportó educadamente durante el atraco”. Según dijeron los empleados del banco, el ladrón hablaba “bajito”, no parecía nervioso y, en todo momento, insistió en que “si hacéis lo que digo no le va a pasar nada a nadie”. La mujer llegó a afirmar que el atracador, a pesar de estar apuntando a su compañero con una pistola, le miró en un momento dado y le dijo que “no tengo intención de hacer daño a nadie”. La directora de Unicaja añadió que el hombre no parecía ir drogado ni borracho y su compañero agregó que incluso le preguntó si había más dinero y que al decirle que estaba en la caja fuerte el atracador dio por finalizado el robo instando a ambos trabajadores a meterse en una habitación.
Petición del fiscal
Solicita cinco años de prisión por un delito de robo con intimidación agravado por el uso de arma de fuego. La representante del Fiscal entendió que los reconocimientos efectuados durante el juicio y las pruebas practicadas eran “suficientes” para acreditar la culpabilidad del hombre ayer acusado. Los artículos del Código Penal en los que se basa su acusación son el 237 y el0 242, apartados primero y segundo.
Defensa del acusado
La defensa solicitó la absolución de su cliente. Desde su punto de vista, la Policía y el Fiscal no tienen argumentos para acusar a J.L.G.S. más allá de que éste fuera de Ceuta y hubiera cometido un atraco en Málaga. Para Javier Cabillas, el modus operandi del ambas personas “no es el mismo”. De hecho, el primer atraco duró dos minutos y no quiso saber nada de la caja fuerte, mientras que el de Málaga se alargó más de 15 minutos y el atracador esperó a que se abriera la caja fuerte. El abogado defensor habló de una “absoluta” falta de pruebas e indicios y de la “inexistencia de un soporte probatorio” contra su cliente. Del mismo modo puso el acento sobre la existencia de un estudio antropológico de los vídeos que descartaba la posibilidad de determinar que ambos atracos hubieran sido perpetrados por la misma persona. En este sentido, la defensa puso en duda incluso que el arma usada para el atraco fuera real, es decir, que podría tratarse de una pistola simulada. Además, el abogado también recordó que durante el registro de la vivienda del acusado no se encontró nada que pudiera incriminarle. Por todo ello, el encargado de la defensa concluyó que “todo esto sólo ha servido para cerrar una investigación que estaba paralizada y sin sospechosos”.
Versión Policial
Desde el punto de vista de la Policía el ayer acusado es el atracador de la sucursal de Unicaja. Hay un reconocimiento fotográfico, otro reconocimiento en rueda e incluso muchas similitudes entre los atracos de Ceuta y Málaga. De hecho, uno de los agentes llegó a asegurar que el atracador de ambas entidades financieras “ponía el dedo índice fuera del guardamonte del arma”, sujetando la pistola de forma similar.
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