El presidente de la Ciudad compareció ayer en rueda de prensa para, por primera vez en mucho tiempo, “contestar” al PSOE. Los socialistas y el PP han hecho esta legislatura un ejercicio de responsabilidad en política que debe ser valorado por la estabilidad que han reportado sus acuerdos puntuales para dar gobernabilidad a la institución en medio de las tempestades generadas por la pandemia, la crisis migratoria de 2021, el cierre de la frontera y el cuestionamiento de la convivencia promovido por la ultraderecha.
En el caso del líder del Ejecutivo local, su sacrificio por el entendimiento le ha obligado a callar en múltiples ocasiones y a situar a su partido en un perfil bajo por el bien de la ciudad.
Una vez a las puertas de la convocatoria de las próximas elecciones, es el momento de que todos los partidos rindan cuentas a la ciudadanía de lo que han hecho y pretenden hacer si merecen su confianza el próximo 28 de mayo.
En este periodo también es necesario que cada formación se desenvuelva con seriedad y responsabilidad, con datos, para no alimentar la desafección por la política en la que algunos siembran su esperanza de éxito.
Hacen falta análisis de la realidad local, de lo hecho y lo que queda por hacer, así como transparencia y claridad con respecto a las intenciones de cada uno cuando pase la cita con las urnas.
Vivas fue claro ayer sobre las suyas: si la del PP no es la lista más votada se irá y no intentará forjar una mayoría alternativa con otra formación para evitar el acceso a la Presidencia de la Ciudad de la ganadora, una opción que también entra dentro del juego democrático.
Si vence sin alcanzar los 13 escaños buscará apoyos, pero no en Vox: “No es bueno para Ceuta”, dejó claro ayer cerrando una puerta de acceso al poder que demuestra que hay prioridades por encima.
La campaña debe servir para que todos expongan las suyas y su plan para alcanzarlas.






