Este jueves se produjo una nueva agresión a un médico en Ceuta. Por desgracia no es una caso aislado sino que van en progresivo -y preocupante- aumento. Parece inconcebible que alguien sea capaz de insultar, agredir y amenazar a un profesional que sólo cumple con su trabajo y que se tenga la libertad de poder hacerlo, sin temor a una represalia judicial.
Los valores de parte de la sociedad están cambiando y están olvidando el respeto que merece, no sólo cualquier profesional que está a nuestro servicio, sino cualquier persona. Nadie debe ser violentado y mucho menos en cumplimiento de su labor.
En ese momento de ira, cuando no importa insultar, propinar golpes o arremeter mediante amenazas, parece que estos incívicos olvidan que esas personas a las que atacan son las encargadas de curarnos, de velar por nuestra salud y en cuyas manos, muchas veces, están nuestra vidas. Acaso se les olvida cuando se atreven a hacer tal brutal ataque.
Hace falta tomar medidas y también que la gente sea consciente. Hace falta mucha educación y hacer ver que no se puede actuar de esta manera. No es sólo un problema de poner más medios, que también son necesarios, sino de educar en la conciencia de que la violencia no puede ser un fin que se justifique.
Es algo que se debe aplicar tanto al mundo sanitario como al de otros ámbitos profesionales. La violencia no se puede justificar en ninguno de ellos. No se puede llegar de esa manera y todas estas agresiones deben denunciarse y penarse, para así, crear esa conciencia que parece a algunos le falta.






