Desesperación. Es el sentimiento que inundaba a los usuarios que este fin de semana se vieron atrapados en la explanada de Loma Colmenar. Impotentes, indefensos y pendientes de la suerte de una frontera que está mal día sí y día también.
Lo de este fin de semana ha sido un verdadero bochorno para Ceuta. Un mala previsión de algo que, tarde o temprano iba a pasar. La imagen que hemos dado a las personas que han cruzado hasta nuestra ciudad para pasar al lado marroquí ha sido lamentable.
Ahora que toca hacer balance, los responsables tendrían que ser un poco más críticos y pensar por qué, sabiendo las acumulaciones que se estaban dando en Algeciras, no se avisó en la explanada de lo que se venía encima. Se actuó, eso no se puede negar, pero cuando el problema ya estaba desbordado y todo era caos.
Justo en unas semanas en las que se cuestiona el valor de la zona de embolsamiento y de las personas que allí trabajan, este fin de semana volvió a quedar patente de por qué existe la explanada de Loma Colmenar y las importancia que tiene, eso sí, considerando ciertas mejoras para evitar el encerramiento que se sufre.
La explanada no se puede convertir en una ratonera. Por suerte se dieron incidencias que no fueron graves, pero saltan las alarmas al pensar que algo de importancia ocurra entre los pasillos de coches inmóviles que se forman.
Hay que pensar en todo, pero principalmente, hay que buscar solución a esta frontera, pero ya.






