Los menores extranjeros no acompañados acogidos en el Centro de Realojo Temporal de La Esperanza estarán el viernes en la Gran Vía para aportar su “granito de arena” a la repoblación de García Aldave intercambiando las 500 pulseras que han diseñado con el lema ‘En cada incendio algo tuyo se quema’ por el donativo que cada ciudadano quiera aportar para, con lo recaudado, comprar semillas de los árboles que señalen los expertos como idóneos para sembrar en las 130 hectáreas calcinadas en septiembre. Se trata de una iniciativa más que loable para mostrar el compromiso de esos jóvenes con la ciudad que los acoge, aunque sea temporalmente, y donde son de manera habitual criminalizados y estigmatizados incluso más allá de la ultraderecha. Entre los niños migrantes solos hay jóvenes que cometen faltas o delitos o tienen comportamientos disruptivos, como entre los españoles, pero la colectivización de cualquier responsabilidad individual es una injusticia en la que Ceuta no debe caer como sociedad por mucho que algunos se empecinen en ello.
El dificilísimo trabajo de los profesionales del Servicio de Protección a la Infancia de la Ciudad, entre cuyos objetivos está que esos chicos puedan tener una experiencia vital lo más normalizada posible, debe ser valorado y el conjunto de los caballas, desechar la desafección prejuiciosa que solamente genera rechazo y en nada ayuda a la integración, objetivo que debería ser deseado por todos.






