El herido del tiroteo del pasado jueves en la barriada Juan Carlos I ya fue víctima de otro suceso similar el día 10 de julio del año 2009. En aquella ocasión las balas sólo pasaron por delante de él y ninguna llegó a impactarle, pero presenció cómo acribillaban las piernas de Mohamed Ahmed Sel-Lam ‘El Vasco’, en el que sería el segundo atentado contra su persona.
Al día siguiente, este medio informaba de que había sido un encapuchado con una bufanda del Fútbol Club Barcelona el que hizo uso de dos armas distintas para tirotear al ‘Vasco’, después de abordarlo en la subida al Príncipe en un vehículo modelo BMW en compañía de un amigo -que era Mohamed Nayim-, que sufrió una crisis de ansiedad de la que tuvo que ser atendido también en el clínico y algunas heridas de menor importancia.
Para Mohamed Nayim ese es el origen de su actual calvario. “Me han amargado la vida y me la están destrozando (...) ya me han roto mi vida. Sólo pido justicia”, sentencia. El hombre ha manifestado por activa y por pasiva que lo único piensa hacer ante el magistrado es contar toda la verdad de lo que él vio, y asegura que, por otro lado le están presionando -presuntamente se refiere al ‘Vasco’- para que cuando llegue el día del juicio señale a una persona en concreto como autor de aquel tiroteo. “Es que yo sólo vi a un encapuchado con una bufanda del Barcelona que disparaba contra nosotros. Decir lo contrario sería mentir”, cuenta con contundencia y seriedad.
Las presiones a las que se refiere habían sido de carácter más leve hasta el momento, aunque desde hace algún tiempo se habían intensificado e incluso habían llegado a atentar contra los negocios de sus familiares. “Jamás pensé que llegarían a dispararme (...) no le hacía demasiado caso”, comenta, aunque la cercanía de la fecha de la declaración ante el juez podría haber precipitado los hechos. “Que me hayan disparado cuatro días antes de una declaración es mucha casualidad, ¿no?”, desliza durante la conversación tratando de buscar una explicación a lo sucedido.
Todo esto no es nuevo para Nayim, quien sobre el año 2000 ya denunció unas amenazas y extorsiones contra su persona que acabaron en el juzgado. “Se demostró que era cierto y al final condenaron al otro a seis meses de prisión”, explica indignado por lo que él entiende que es una falta de contundencia de la Justicia. Aquello le obligó a trasladarse de vivienda. “Me habían amenazado, extorsionado, pedido dinero y encima me querían quitar mi vehículo”, añade como conclusión de una serie de hechos que terminaron por sumirlo en un problema ansiedad y, posteriormente, en unos capítulos de agorafobia, claustrofobia e incluso depresión de los que se está tratando. “Desde aquel día estoy con pastillas”, lamenta.
El caso del segundo tiroteo al ‘Vasco’ todavía se encuentra en el juzgado pendiente de resolución. Está previsto que en los próximos días haya declaraciones judiciales. Además de Mohamed Nayim hay otros testigos que el día dijeron haber visto a un encapuchado que les amenazó con un arma de fuego por la calle.





