El Gobierno de la Ciudad acordó ayer volver a licitar la atención integral de menores extranjeros no acompañados, en este caso un centenar, para externalizarla. En 2019 ya se intentó con un presupuesto ligeramente superior (entonces eran 79 euros por niño migrante solo, ahora 77,1), pero el concurso quedó desierto. También anunció que finalmente será Alberto Gaitán el consejero que asumirá esas competencias a las que Mabel Deu ha renunciado para no entrar en “conflictos de intereses” con su defensa en el que proceso judicial penal al que se enfrenta por las expulsiones exprés de agosto del año pasado.
La gestión de Menores es “difícil”, advirtió ayer con acierto el miembro del Ejecutivo que se hará cargo de un área en el que es especialmente necesario que no exista refriega partidista y en la que el Estado debe ser especialmente sensible para dar a la Ciudad todo el respaldo que necesite para atender adecuadamente a todos los niños foráneos sin compañía que quedan bajo su tutela.
Tras el punto de inflexión que marcó la avalancha migratoria de mayo, que dejó en apenas 48 horas más de 1.200 jóvenes menores en manos de la administración local, es justo reconocer el trabajo que ha realizado Deu, su equipo y el Servicio de Protección a la Infancia al completo para lidiar con la emergencia, pero también urgir al Gobierno regional a resolver los déficits estructurales que tanto en equipamientos como en recursos humanos ha ido parcheando años y décadas.
Es necesario acelerar la construcción del nuevo centro que se financiará con fondos europeos en Los Rosales y concretar con el Gobierno central de cuántos niños puede hacerse cargo Ceuta y cómo atender al resto en el momento en el que se supere esa cifra, con solidaridad interterritorial y pleno respeto a la legalidad y al interés superior de cada joven.






