Un grupo de entre 15 y 18 usuarios de la Casa Familiar Nuestra Señora de los Ángeles gestionada por los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca ha disfrutado esta mañana de una jornada diferente y llena de cariño en la playa de la Ribera de Ceuta.
Esta salida, enmarcada en el programa ‘En Buenas Manos’ de la Cámara de Comercio, ha estado guiada por los docentes Beatriz Muñoz y Daniel del Aro, quienes han acompañado a los residentes en una experiencia que ha sido algo más que un simple paseo al mar.
Para los mayores y otras personas con trastornos mentales que conviven en Cruz Blanca, ha significado disfrutar de una buena compañía y un chute de afecto para mejorar su salud emocional.
La actividad responde a uno de los objetivos principales del taller: el acompañamiento a personas en situación de dependencia, tanto en entornos institucionales como domiciliarios, fomentando su bienestar y compartiendo historias y vivencias.
Beatriz Muñoz, docente del taller, ha explicado que el propósito principal de la salida. “La idea es que disfruten, que salgan de su rutina. El hecho de poder estar al aire libre, sentir la brisa marina, meterse un poco en el agua… les aporta muchísimo. Ellos estaban encantados esperando esta salida”.
Aunque algunos usuarios tienen dificultades de movilidad o condiciones de salud mental, la organización se ha esforzado por garantizar que todos pudieran participar activamente.
“Intentamos que todos se mojen al menos las piernas, que no se queden simplemente sentados. La idea es que todos, dentro de sus posibilidades, participen y se sientan parte del grupo”, ha señalado Muñoz.
La playa de la Ribera ha sido la elegida en esta ocasión, aunque Beatriz Muñoz ha apuntado que “la accesibilidad aquí es un poco más complicada que en El Chorrillo, pero tiene rampas que nos permiten bajar con ellos hasta el agua”.
El grupo ha llegado a la playa alrededor de las 10:50 horas y tenía previsto permanecer hasta pasadas las 12:00. El tiempo fue suficiente para disfrutar del mar, compartir risas y reforzar vínculos.
Tal y como cuenta Muñoz, en esta salida no solamente el mar es protagonista, las historias de todos y cada uno de ellos también lo son; y da igual las veces que las cuenten, las veces que las repiten, porque a los docentes les encanta escucharlas una y otra vez, siendo testigos de los rostros emocionados de los usuarios.
“Hay muchas personas mayores que, por su edad o su situación, parecen condenadas a quedarse encerradas. Y eso no debe ser así. Tienen derecho a disfrutar, a reír, a sentir que todavía pueden vivir momentos especiales”, ha afirmado Muñoz.
La experiencia también es altamente gratificante para los participantes del taller. “Es uno de los trabajos más bonitos y gratificantes que se pueden hacer. Aprendemos muchísimo de ellos. Son personas con una experiencia de vida increíble, y escucharlas es un regalo”.
Además de los beneficios emocionales y físicos, esta salida también permite reforzar el sentido de comunidad e inclusión de los usuarios. El contacto con el medio natural, el intercambio con los voluntarios y docentes transforman un día de playa en una actividad terapéutica con efectos muy positivos.
Desde la Cámara de Comercio, se ha querido expresar un agradecimiento especial a Cruz Blanca, por su constante disposición a colaborar en este tipo de iniciativas. “Siempre nos acogen con los brazos abiertos cuando necesitamos realizar trabajo efectivo. Su colaboración es fundamental para que nuestro taller tenga impacto real”, ha resaltado Muñoz.
El taller ‘En Buenas Manos’ combina formación teórica con experiencias prácticas en el cuidado y acompañamiento de personas dependientes. Este tipo de actividades en entornos reales ofrece a los alumnos una perspectiva más humana y cercana del trabajo asistencial.
Entre los participantes había personas de entre 40 y 80 años, muchas de ellas con algún tipo de dependencia física o trastorno mental. Todos ellos forman parte de la comunidad de Cruz Blanca, donde reciben atención personalizada y participan en diversas actividades que buscan mejorar su calidad de vida y fomentar la autonomía.
La jornada en la playa de la Ribera ha sido un ejemplo claro de cómo pequeños gestos pueden generar grandes sonrisas y convertir un día más en un recuerdo de verano. “Ellos se motivan con cualquier salida: ir al parque, al puerto, o como hoy, a la playa. Y esa motivación también nos impulsa a nosotros”, ha concluido Muñoz.
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