El Desembarco de Alcazarseguer fue una operación militar anfibia llevada a cabo por el ejército español en la costa norte de Marruecos el día treinta de marzo de 1925. Serviría como ensayo general que garantizaría el éxito de la operación que, meses más tarde, cambiaría el curso de la Guerra del Rif, el Desembarco de Alhucemas,
El detonante de la operación se produjo en diciembre de 1924. En la localidad de Alcazarseguer, un pequeño puesto militar español que se encontraba en obras de fortificación fue escenario de un violento y sorpresivo ataque. Los agresores fueron los propios trabajadores indígenas contratados para la construcción, quienes, en un acto de traición, se rebelaron contra la guarnición. Tomados completamente por sorpresa y en inferioridad numérica, los soldados españoles fueron masacrados, y el puesto cayó en manos de las cabilas rifeñas hostiles.
Este suceso supuso una amenaza para las líneas de comunicación españolas cerca de Ceuta. El Alto Mando, bajo la dirección del General Primo de Rivera, decidió que la recuperación del enclave era una prioridad absoluta y debía ejecutarse de manera contundente.
Se diseñó un meticuloso plan que combinaba una operación de desembarco directo con el apoyo de columnas terrestres. La clave del éxito residía en la sorpresa y el engaño. La estrategia naval consistía en una maniobra de distracción en la que la artillería de la Armada abriría fuego intenso sobre las inmediaciones del antiguo castillo de Alcazarseguer. El objetivo era concentrar la atención y las fuerzas del enemigo en ese punto, haciéndoles creer que el desembarco principal se produciría allí.
Una vez que las tropas rifeñas estuvieran fijadas en la zona del castillo, la artillería naval cambiaría rápidamente de objetivo. El desembarco real se llevaría a cabo en la playa situada al pie de la loma de Kudia Gomari, un punto estratégico que dominaba la zona y que sería el objetivo principal a asegurar.
El mando supremo de la operación recayó en el General Federico Berenguer, Comandante General de Ceuta, mientras que la columna de desembarco estaría bajo el mando directo del General Federico Sousa Regoyo.
La Columna de Desembarco estaba al mando del Teniente Coronel Franco Bahamonde, siendo la punta de vanguardia compuesta por la 4a Bandera, al mando del Comandante González Badia, la 6a Bandera, al mando del Comandante Verdú Verdú, reciben la orden de dirigirse hacia Ceuta por ferrocarril para ser embarcadas en lanchas de desembarco “K”1 (K-1, K-6 y K- 11) zarpando rumbo hacia el objetivo en cuyas costas arribarían en el amanecer del día 30, junto tres Tabores del Grupo de Regulares Indígenas de Ceuta no 3, (K-5, K-7 y K-12) al mando del Teniente Coronel Álvarez Arenas.
Contaban con el apoyo de un Batallón del Regimiento de Infantería Ceuta no 60, una sección de ametralladoras del Regimiento Borbón, una Batería de Montaña de 70 mm, dos Compañías de Zapadores, necesarios para las obras de fortificación, unidades de Transmisiones, contando con dos estaciones ópticas, una estación de radiotelegrafía y una sección de tendido telefónico apoyo logístico con cuatro equipos de banderas de señalización y apoyo sanitario, con una sección de camilleros, una unidad de hospital de campaña con 12 camas y un equipo quirúrgico embarcado en el buque hospital “Barceló” y una sección de la Compañía de Mar de Ceuta.

La Armada interviene con tres cruceros, cuatro cañoneros y un torpedero para el bombardeo de costa. Para el apoyo y vigilancia de la costa cuenta con un transporte, ocho guardacostas y dos remolcadores1 y como apoyo sanitario el buque hospital "Barceló", para evacuación y atención de los heridos.
Se empleaba la Barcaza tipo "K", de fabricación inglesa, compradas por España entre 1921 y 1925 la cantidad de 26 unidades que se encontraban en Gibraltar, procedente de los excedentes aliados de la fracasada operación de desembarco en Gallipoli en 1915 y que más tarde fueron empleadas en el desembarco de Alhucemas el 8 de septiembre de 1925.
La fuerza de desembarco contaba inicialmente con ocho barcazas de desembarco tipo "K", para el transporte de las tropas hasta la orilla y material, incrementadas mas tarde con tres más, con capacidad para albergar una fuerza de hasta dos compañías (aproximadamente unos 300 hombres), caballos, cañones de campaña, suministros, etc.
Sus características técnicas consistían en un desplazamiento de 300 toneladas, 30 m de eslora, 6,5 m de manga y un calado de 0,30 m a proa y 1,30 m a popa, propulsadas por motores que les permitían alcanzar los ocho nudos en condiciones de buena mar. Su escasa autonomía obligaba a remolcarlas hasta aproximadamente 1000 metros de la playa. En ese punto, se soltaban los remolques para que las barcazas llegaran a la costa por sus propios medios, la proa en forma de cuchara podía adaptarse en playas empinadas y una rampa descendente para facilitar el desembarco de la fuerza de desembarco tras varar en la playa.
Su dotación habitual consistía en un contramaestre, dos maquinistas, dos fogoneros y diez marineros. En las operaciones de desembarco, el mando era asumido por un alférez de navío. Los soldados se situaban en la bodega y, en caso de necesidad, también en la cubierta.
A las ocho de la mañana, las proas de las barcazas varaban en la arena. Las rampas cayeron y la vanguardia, con el Teniente Coronel Franco al frente, se lanzó a la playa. Legionarios y Regulares asaltaban la posición encontrando un enemigo completamente sorprendido que derrotado y desmoralizado huyó del lugar, permitiendo que el resto de las fuerzas y el material desembarcaran sin oposición.
1 Cruceros Reina Victoria, Extremadura y Cataluña. Cañoneros Canalejas, Cánovas, Bonifaz y Laya. Remolcadores Ferrolano y Gaditano, Torpedero núm. 11. Transporte Vicente Roda

Una vez asegurada la cabeza de playa, se procedió a fortificar la loma de Kudia Gomari, estableciendo una sólida posición defensiva y cumpliendo todos los objetivos de la operación.
El Desembarco de Alcazarseguer fue un éxito rotundo, se recuperó el territorio perdido con mínimas bajas y se demostró la capacidad para llevar a cabo complejas operaciones anfibias. Sin embargo, su verdadero valor radicó en servir de ensayo general para el Desembarco de Alhucemas, que tendría lugar el 8 de septiembre de ese mismo año.
Se pusieron a prueba y se perfeccionaron por primera vez en un escenario real una coordinación entre el Ejército y la Armada, el empleo del apoyo artillero naval para anular las defensas en tierra y realizar maniobras de engaño, uso de las barcazas tipo "K" como principal medio de asalto anfibio y como punta de lanza para establecer una cabeza de playa fueron empleados efectivos legionarios y regulares.
Entre febrero de 1915 y enero de 1916, durante la Primera Guerra Mundial, tuvo lugar una operación franco-británica en la península de Galípoli, en el marco de la Campaña de los Dardanelos, calificada como uno de los mayores desastres de la historia militar británica, precedente del actual desembarco.
Bibliografia:
-Historia de las Campañas de Marruecos. (S.H.M.)
-La Legión Española (Tomo I).
-Atlas Ilustrado de la Guerra de Marruecos. (Susaeta)
-El Telegrama del Rif.
-Revista de Tropas Coloniales.







¿Tropas rifeñas?
Dirá Ud, una cuadrilla de agricultores y ganaderos rifeños.
Y de la fusila en el douar ¿qué me dices?
¿Qué raro que hablando del teniente coronel Franco se olvidaran de Carrero Blanco, que también estovo allí?
¿N0 estaría haciendo prácticas de aviación?