Ingresamos a nuestra madre en urgencias el día 11/11/2025, hasta aquí todo normal. Deciden que pase la noche en Observación y aquí va a empezar el primer problema. Una mujer de 80 años que va a pasar una noche sola se pone inquieta, ansiosa y más cosas que nos pueden sonar a quienes tenemos que cuidar de nuestros mayores. Pues como molestaría dos veces seguidas a los sanitarios, deciden chutarle algún ansiolítico para que no dé más guerra esa noche. Tanto le darían, que hasta la mañana del 13/11/2025 (1 día y medio después) no se despertó con normalidad. Situación a la que contestan: “Tranquilos, esto suele pasar en el hospital”.
Luego de decidir ingresarla, nos dan el número de una habitación, subimos a esperarla, pasan horas y nadie nos dice nada, nos vuelven a llamar para decirnos que se han equivocado, que va a otra habitación, lugar al que sube, como dije anteriormente, drogada. Y es que, por haber sido “pesada” la noche anterior, la callaron con algún ansiolítico por vena que por supuesto no consta en el sistema.
Llega a la habitación de aislamiento y no hay ni mascarillas en la puerta, tenemos que traer las nuestras de casa. La mañana del día 13/11/2025 el Servicio de Enfermería de la primera planta pasa a administrarle lo que el médico dejó pautado, pero el servicio de auxiliares no aparece para el aseo. Fuimos a avisar a las once y media de la mañana extrañados y nos dijeron que “no constaba que hubiera alguien en esa habitación”. Una habitación donde, por añadir más problemas, el botón rojo que todos ustedes conocen y que los sanitarios odian no funciona tras haber avisado desde el primer momento.
La tarde del 13/11/2025 mi madre volvía a tener que acudir a diálisis en turno de tarde (15:30 debía estar en el Centro de Diálisis), pero ahí no aparecía nadie. El médico de diálisis, el único serio en toda esta rocambolesca historia, nos asegura que vendrá a diálisis, en planta dicen que no saben nada, la ambulancia que no viene, que antes tiene que llevar a casa a los que salen a las 15:00 del turno de mañana… Nuestra madre tras un estrés que no os podemos ni describir termina llegando a la Rampa de Abastos (Centro de Diálisis) a las 16:15 horas y, lo peor de todo: con el camisón que te ponen en el hospital solamente, aún teniendo una neumonía.
La última, mientras estaba escribiendo esta carta, es que ya por fin sale de aislamiento y vienen a dejarle la medicación en la habitación y le dejan la de otra paciente… Estos son los hechos.
Esta situación ha generado una gran preocupación y malestar, tanto para mi madre como para nuestra familia, poniendo en peligro la salud de mi madre, y consideramos que se ha vulnerado el Derecho del Paciente a recibir una atención sanitaria adecuada, humana y diligente, conforme a la Ley 41/2002, básica reguladora de la autonomía del paciente, y a la Carta de Derechos y Deberes de los Pacientes del Sistema Nacional de Salud.
Por todo ello, solicito una revisión detallada de lo ocurrido, una respuesta formal por escrito, y que se adopten las medidas necesarias para evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse.
Ahora, si nos permitís, os vamos a dar nuestra opinión personal . Nos dirigimos a 4 sanitarios diplomados que trabajan en el hospital para hacerles llegar todo lo que está ocurriendo y preguntarles si era normal. Todos ellos nos animan a denunciar públicamente lo que está ocurriendo en el hospital, ya que el de nuestra madre no es un caso aislado. El HOSPITAL UNIVERSITARIO DE CEUTA está como nunca ha estado de mal, falta de personal, descoordinaciones, poca empatía del que está trabajando por el cansancio y un enfermero para 15 pacientes.
Nosotros somos apolíticos, para que nadie crea o piense que estamos siendo ventajistas . Hemos querido dedicar esta carta aunque sea para la directora para todos los ceutíes, que no dejen de denunciar todo aquello que sea anormal que en estos tiempos que corren en nuestro hospital, ES MUCHO. Jamás hemos justificado ni justificaremos salidas de tono en cualquier hospital, pero va siendo horas de que cada uno sea responsable de sus actos. Ya que últimamente los incívicos parecemos los familiares de nuestros enfermos. Estamos muy cerca de un País Tercermundista en el ámbito sanitario.






