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Los vecinos de la barriada denuncian la presencia de un grupo de argelinos, en su mayoría, que habitan en estas obras paralizadas
Los vecinos de la barriada de la antigua Estación del Ferrocarril denunciaron ayer los problemas de inseguridad que están sufriendo a causa del campamento que un grupo de inmigrantes ‘ha instalado’ en las obras paralizadas del antigua Estación. Precisamente, estos vecinos identifican a estos inmigrantes, en su mayoría argelinos mayores de edad, con los mismos que cada día siembran de inseguridad las inmediaciones del puerto tratando de colarse en los barcos que unen Ceuta con la península.
El panorama es desolador en estas instalaciones históricas para Ceuta. El abandono que sufre la obra desde hace años se ha convertido en un improvisado refugio ya conquistado por estos inmigrantes, que no dudaron en romper la puerta de acceso para habitar allí. Prueba de ello son las imágenes que acompañan a este artículo donde se puede ver, como denuncian los vecinos, que estos inmigrantes duermen en camastros y allí comen, beben... dejando los restos en el histórico edificio.
Según explica la presidenta de la barriada a El Faro, Sonia Cubero, los vecinos viven con miedo, pues además de las peleas entre los propios inmigrantes también se registran incidentes graves con los vecinos de la barriada. “Hay un vecino que trabaja como transportista y acude a menudo al puerto y luego se los encuentra en su casa. Le amenazan porque ya le conocen”, asegura.
La representante vecinal también denuncia que estos inmigrantes, un grupo de unos quince, se emborrachan e incluso amenazan a menores del barrio con armas como cuchillos o navajas.
Igualmente, otro vecino se puso en contacto con este diario para denunciar estos incidentes sin que las autoridades hagan nada por remediarlo. La propia Cubero asegura que ella misma se puso en contacto con la empresa Dragados porque habían accedido al interior de las instalaciones. “Lo único que hicieron fue cambiar el candado y los inmigrantes directamente han roto la puerta”, explica.
Las llamadas al 112 también son infructuosas porque, según cuenta Cubero, “no pueden mandar a la Policía si no se está produciendo un delito. A qué tenemos que esperar, a que nos apuñalen o qué. Me dicen que me ponga en contacto con el propietario del terreno, pero no es la empresa sino el Ayuntamiento”. Los vecinos reclaman una mayor vigilancia en la zona y que desalojen a estos inmigrantes de las obras del antigua Estación del Ferrocarril.





