Ha sucedido en el Polígono Virgen de África. Allí la Policía Local encontró un ciclomotor estacionado con las llaves puestas, lo que les llevó a intentar buscar a su dueño para evitar el robo del vehículo ante un olvido de estas características. Lo que no sabía la Policía es que ese dueño además de ser despistado ocultaba algo.
El olor a hachís que desprendía el ciclomotor hizo sospechar a los agentes, indicio sumado a la actitud nerviosa que presentó el dueño al aparecer en el lugar de los hechos. Al llevar a cabo una inspección ocular los policías descubrieron que, efectivamente, dentro del vehículo había un estuche de mano lleno de hachís, en concreto 10 bolsas que contenían posturas de esta droga con un peso de 30 gramos.
El propio conductor tuvo que confesar que la droga estaba destinada a la venta al por menor por lo que fue detenido por su implicación en un delito contra la salud pública y puesto a disposición de la Policía Nacional.







Un genio.