Hoy se cumple un año del asesinato de los guardias civiles Miguel Ángel González Gómez, 43 años y David Pérez Carracedo, de 39 años, cuando fueron abordados por una narcolancha en el puerto pesquero de Barbate. Ambos cumpliendo una orden se echaron al mar para hacer frente a unos degenerados que despreciaron la vida de estos dos guardias civiles como desprecian la vida de cualquier persona que se interponga entre sus sucios objetivos.
Familiares, compañeros y amigos han organizado distintos actos para homenajear a estos guardias civiles y pedir justicia y medios para luchar contra estos degenerados que anteponen el dinero a la vida de las personas. Pedir justicia y medios, ambas premisas van de la mano para que la pérdida de estas vidas tenga algún sentido para todos los ciudadanos decentes de nuestro país.
Aquel fatídico día los asesinos embistieron una y otra vez a la embarcación de guardias civiles mientras eran jaleados por la carroña para que insistieran despreciando la vida de nuestros compañeros. Después como cobardes, pilotos y carroña abandonaron el puerto de Barbate para esconderse en sus madrigueras.
Esta misma semana un narcotraficante ha muerto y otro ha sufrido lesiones de gravedad al colisionar con una patrullera que los perseguía en aguas del Estrecho cuando portaban una gran cantidad de hachís. Una vez más, los narcotraficantes despreciando su propia vida y la de los guardias civiles no dudaron en hacer múltiples maniobras para tratar de salvar su indecente cargamento.
Nada de lo que está pasando en aguas del Estrecho es casual, como tampoco es casual que los narcotraficantes se refugien de los temporales en nuestros puertos y saluden desde las narcolanchas a los ciudadanos que abochornados se resignan y se preguntan: “¿Hasta cuando tendremos que soportar esta inmoralidad?”.
Lo he dicho en más de una ocasión, los narcotraficantes están echando un pulso al Estado de Derecho y ese pulso lo perciben los ciudadanos como una debilidad de nuestro sistema. Una debilidad que no es certera cuando se ponen los medios disponibles para acabar con estos indeseables. Medios en forma de guardias civiles preparados y dedicados en cuerpo y alma para acabar con tanta ostentación y exhibicionismo. Medios y unidades que tanto estamos echando de menos como el OCON-SUR.
Como decía, ayer salieron a la calle familiares, guardias civiles, ciudadanos y amigos de nuestros compañeros asesinados. Pedían justicia, pero pedir justicia va mas allá de que los asesinos cumplan sus penas; hacer justicia es dotar de medios y efectivos para acabar con tanta ostentación, chulería y desprecio a la vida de estas organizaciones de criminales sin escrúpulos.
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