Cuando a mediados de los sesenta le preguntaban qué género de música hacía, el joven Bob Dylan solía contestar que ‘música matemática’. Cuanto más absurda era la respuesta, más desconcierto generaba entre los escribidores y buscadores de titulares. Dylan los ofrecía casi sin proponerlo.
A los creadores, en general, no les gustan las etiquetas. Tampoco a Guillem Mesquida, de la banda Son and The Holy Ghosts, en directo esta madrugada en La Sala (1:00 horas). “Nos dicen que hacemos Americana. Yo me limito a nombrar las fuentes de las que hemos bebido. Sobre todo, Neil Young y Bob Dylan, es decir, esencia del rock y el folk norteamericanos”.
Estar etiquetado, dicen los que entienden en la materia, se convierte en un marco que puede llegar a no dejar ver el óleo. La pintura de Son and The Holy Ghosts contiene tonos lánguidos. También oscuros. Eso ha sido hasta la fecha. Ahora la paleta se ha hecho más brillante y luminosa, que será lo que predomine en el disco que grabarán al inicio de otoño.
“Al fin y al cabo escribir canciones es expresar. Y la etapa por la que paso ahora es muy diferente a la que pasé hace unos años. Pasé por malos momentos, aquella mala racha se combinó con el fallecimiento de mi padre, uno de mis referentes. Las composiciones, como era natural, surgieron algo sombrías. Ahora es diferente. Las canciones han adquirido mayor luminosidad. En el concierto habrá canciones de una y de otra etapa, mitad y mitad”.
Mesquida habla desde Palma acerca de los clásicos del rock and roll y enumera, como en una suerte de letanía, todos los santones sustentadores del altar de lo que ha venido a denominarse música rock. Por su geografía mental pasan Chuck Berry, Roy Orbison, Buddy Holly, “y más modernos”, The Who, Wilco, Ryan Adams, Sufjan Stevens... “Pero, sobre todo, Neil Young y Bob Dylan. La indicanción es clara. La canción de autor envuelta en la sofisticación de una banda músicos. “Me interesa escribir letras que sugieran. Que no sean fáciles de masticar. No es simplemente el hecho de contar una historia sino de expresar emociones referidas a sucesos de mi vida pero que cualquiera puede adaptarlas a su experiencia. Eso es lo bonito de las canciones”.
Pregunta obligada para los grupos que cantan en inglés es por qué cantan en inglés sin ser angloparlantes. Hasta los lugares comunes tienen sus explicaciones. “En realidad fue algo empírico. Empecé cantando en castellano, pero no funcionó. Luego probé en inglés y salió muy bien. No sé. Supongo que no solamente está el hecho de que las rimas y los ritmos de este idioma fueran los que condicionaran el rock and roll, sino que se trata de una lengua de monosílabos y bisílabos a lo sumo”. Una sílaba, dos, una. Tan natural como la música matemática.





