Alumnos de secundaria del instituto Almina recibieron ayer un galardón por la presentación de las normas de convivencia de sus aulas
Puede tomarse como una iniciativa que sirve para fomentar la disciplina en las aulas, aunque también cabe considerar que se trata de una actividad que ayuda a desarrollar las competencias básicas de los alumnos. Y un desayuno por todo lo alto como incentivo. Durante este curso, los tutores de enseñanza secundaria del instituto Almina han vuelto ha desarrollar el proceso de normas disciplinarias acordadas por el propio alumnado. El objetivo es que sean ellos quienes definan qué está bien, qué no está tan bien y cuál habría de ser la sanción que censure el incumplimiento. El premio, como quedó mencionado, un desayuno de los del género pantagruélico.
Dicho esto, los galardones van por fases. Ayer se completó la primera de ellas. El desayuno suculento fue ayer para los estudiantes de 3º y 4º de ESO cuyos trabajos sobre las normas de convivencia lograron los mayores méritos en la presentación y en los contenidos. El lunes se desarrolló la primerísima fase: en esa ocasión fueron los alumnos de 1º y 2º de ESO que entregaron los mejores trabajos de presentación acerca de las normas de convivencia en las aulas. “Somos nosotros quienes acordamos las reglas y resulta más complicado no aceptarlas”, dijo un alumno que mencionó para concluir lo difícil que resulta el consenso una ley. Competencia básica.






