Dos meses para el olvido. Dos meses para que las sensaciones encontradas en diciembre se fueran al traste en las primeras jornadas de una segunda vuelta destinada a condenar o a condecorar. Y fue lo primero, lo fue porque el Ceuta no fue capaz de confirmar sus buenas intenciones con puntos que garantizaran siquiera su lucha entre los cuatro primeros clasificados al final de temporada.
Las conclusiones del estrepitoso arranque de segunda vuelta no llegaron sin la certeza de que la irregularidad del primer tramo de campeonato ya dejaba daños irreparables. Sin embargo, los de Sergio Lobera nunca tiraron los brazos e incluso ahora, tan lejos del sueño como de la pesadilla, aún miran con paciencia a los máximos favoritos a encontrar el pasaporte de la Segunda División.
Las mejores sensaciones de estos casi sesenta días de 2012 llegaron con las alegrías contadas en la Copa Federación. La eliminatoria ante el Alcalá dio con los caballas en semifinales de una competición que podría dar beneficios inesperados a una entidad que sufre en estos aspectos como otras muchas de la categoría. El choque ante el Lemona de la próxima semana centra todas las miradas. Un posible buen resultado encarrilaría la eliminatoria y podría acercar al Ceuta a una final en una temporada con pocas alegrías, con solamente las justas en un año marcado por un exilio obligado a Sevilla. Jugarse media campaña a una carta no era el deseo del equipo ceutí, aunque su técnico, Sergio Lobera, nunca tiró la opción de esta Copa Federación aun cuando el sueño liguero era lejano.
Buscar causas al mal inicio de 2012 no es difícil. Pese a la llegada de Elvis a la disciplina ceutí, el equipo no encontró nunca el gol. No lo había hecho con Philippe Toledo en la primera vuelta y sigue sin hacerlo con el nigeriano en competencia con Fernando. El de Pilas sufre porcentajes bajísimos en relación con las ocasiones creadas y un equipo dedicado a tener el balón no puede permitirse el lujo de fallar ante la meta rival. Esto, presente en el primer tramo de curso, se unió con una debilidad defensiva acrecentada por ausencias y faltas de concentración puntuales. Partidos como los disputados ante Sevilla Atlético y Cádiz se escapan por instantes negados, por momentos en los que el ímpetu dejó de existir. Esas dos derrotas propiciaron un nivel aún más bajo ante Villanovense y Lorca, dos rivales que en otras circunstancias no debían sumar. Resultado: El Ceuta se encuentra lejos de la cabeza y sólo fue capaz de encontrarse a sí mismo ante el Puertollano.
En estos dos meses de sufrimiento y pérdida de esperanza en Liga, un nombre sobresalió sobre los demás. Guzmán demostró con goles y juego que su presencia en este Ceuta es determinante. El ex del Córdoba suma ya diez goles y es parte esencial del juego de ataque con asistencias y llegadas desde el flanco derecho. Su buen hacer en el futuro podría ser la clave de que el equipo opte a mejorar su situación liguera y tenga papeletas para luchar por el título de la Copa Federación. “Somos un equipo que no depende de individualidades”, aseguraba recientemente Sergio Lobera sobre las claves de su juego.
Nadie lo duda, pero los números están ahí y Guzmán es intocable en cualquiera de sus atrevidos sistemas.






