El acusado residió en calidad de arrendatario en una vivienda que ha quedado muy deteriorada, según testificó su dueña
Visto para sentencia ha quedado el juicio contra H.M.C. acusado de un delito de daños en una vivienda en la que residió, en calidad de arrendatario durante cuatro años.
El Ministerio Fiscal ha solicitado el pago de 5.080 euros en concepto de indemnización a la propietaria de la vivienda por los destrozos ocasionados en la misma.
El juicio se celebró en ausencia del acusado al no haberse solicitado pena de prisión. La dueña del inmueble compareció en calidad de testigo asegurando que H.M.C. residió en la vivienda, situada en calle Machado, entre el 4 de abril de 2010 y el 16 de marzo de 2014, dejando sin abonar los últimos seis meses de estancia. Fue entonces cuando la arrendadora decidió denunciar el impago decretándose entonces el desahucio del inquilino.
El contrato de arrendamiento de la vivienda tuvo una duración de cuatro años
La testigo aseguró que, tres días después de que H.M.C. abandonara la vivienda, se personó en la misma y comprobó que había desaparecido todo el mobiliario, así como los sanitarios del baño, electrodomésticos y ventanas.
Además, según testificó la dueña de la casa, su inquilino había arrancado el W.C. lo que permitió la entrada de agua y de algunas ratas. Por otra parte, había efectuado obras sin permiso de la arrendataria generando alteraciones en la estructura de la vivienda.
Un segundo testigo, el perito que efectuó un informe sobre el inmueble, constató las declaraciones de la propietaria al asegurar que el inmueble se encontraba en un estado muy deteriorado.
Las conclusiones de la Fiscalía se basaron en resaltar que la denunciante se había ratificado en sus declaraciones ante la Instrucción. Insistió en que la vivienda se encontraba en perfecto estado cuando fue entregado al arrendatario y que se hizo necesaria la intervención de un cerrajero para acceder a la vivienda una vez la hubo dejado el inquilino, lo que hacía improbable que alguna persona hubiera accedido al interior para cometer los destrozos, tal y como apuntó la Defensa del acusado, quien pidió una sentencia absolutoria de su patrocinado incidiendo en que el contrato de arrendamiento no recogía el inventario de los muebles y, por tanto, no es factible cuantificar el valor de los mismos.






