Es muy triste pasar frente al Castillo de San Amaro y ver tal abandono. Su deterioro ha provocado que poco a poco se esté descomponiendo, cayendo sus restos sobre las viviendas cercanas. Esto ha hecho que Obimace tenga que intervenir para llevar a cabo acciones de adecentamiento y adecuación del terreno para evitar daños en las infraestructuras aledañas y también para frenar la desintegración de este Bien de Interés Cultural. Sin embargo, pese a que los operarios están trabajando en que el deterioro no vaya a más y no provoque daños, no hay un plan integral para rehabilitar ese patrimonio de la ciudad que está en un total abandono. Desde su incendio en 2015 se han anunciado proyectos para arreglar este espacio, sin embargo, ya sea por la falta de fondos o de voluntad política, han dejado estancados los anuncios. El paso del tiempo no perdona y más en una edificación con tantos años y sin ningún tipo de mantenimiento especial para un bien de esta categoría. Por ello, no se puede demorar más una actuación integral, no sólo en este espacio, sino en otros bienes patrimoniales de la Ciudad que se encuentran en similares circustancias y a los cuales no se les da ni atención ni el mantenimiento adecuado para su conservación. No podemos dejar que nuestro patrimonio histórico y cultural se desvanezca por no poner atención y dar el suficiente cuidado a las edificaciones y espacios que lo conforman. Hay que poner remedio y hay que hacerlo ya, pues el deterioro ya es bastante como para seguir esperando a que desaparezcan.






