Todo lo que voy a escribir refleja las necesidades que tiene Meriem como cuidadora de colonias felinas; en este caso concreto, de cuatro colonias situadas en el campo exterior de la ciudad.
Conviene aclarar que Meriem es un nombre ficticio, ya que la mayoría de cuidadoras y cuidadores no quieren que se publique su nombre ni la ubicación exacta de las colonias por miedo a posibles represalias, tanto por parte de personas que no quieren a los gatos como por temor a que su situación con el Ayuntamiento empeore aún más. En cierto modo, los comprendo.
Meriem cuida de cuatro colonias todos los días del año. En las colonias que atiende faltan refugios para que los gatos puedan resguardarse de las inclemencias del tiempo, así como lugares adecuados donde colocar la comida y el agua.
Las cuatro colonias las cuida completamente sola. Tiene que acudir incluso cuando está enferma, soportando dolores insoportables. Apenas recibe ayuda de nadie y, por parte del Ayuntamiento, todavía menos.
En total, se hace cargo de unos 75 gatos o más entre las cuatro colonias que atiende desde hace ya muchos años.
Meriem quiere dar las gracias a Tragsatec, la empresa encargada del programa CER, porque le han respondido correctamente cuando se ha puesto en contacto con la veterinaria Lidia, coordinadora del programa. No obstante, solicita que haya más personal, para poder abarcar más actuaciones, ya que Ceuta sufre una superpoblación felina enorme.
En su propia casa, Meriem acoge gatos enfermos a la espera de su recuperación. En su hogar nunca faltan gatos: siempre hay alguno necesitado de cuidados o gatitos muy pequeños. Como ella misma dice: “Mi casa parece una gatera”.
Una de las cuestiones de las que Meriem se queja, y con mucha razón, es que el Ayuntamiento no está cumpliendo la Ley 7/2023 de Bienestar Animal, que protege tanto a los gatos comunitarios como a las cuidadoras y cuidadores.
Con bastante tristeza, Meriem comenta que ha perdido toda su vida social. No le queda tiempo para nada. Ella sola tiene que hacerse cargo de todo lo que conlleva mantener cuatro colonias, además de criar a sus hijos y llevar su casa. No sale de Ceuta salvo por necesidad médica, y cuando lo hace, se va por la mañana y vuelve por la tarde para poder alimentar a los gatos antes de irse y al regresar.
“El Ayuntamiento debería tener trabajadores para hacer el trabajo que hacemos las voluntarias. No tenemos ayuda de nadie, estamos sufriendo mucho y no podemos más. Todas las cuidadoras lo estamos pasando fatal”, dice Meriem.
La Ley 7/2023 de Bienestar Animal establece claramente que son los ayuntamientos los que deben hacerse cargo de las colonias felinas. Las cuidadoras pueden ayudar, pero no cargar con todo el peso, porque es insoportable. “No entiendo cómo el Ayuntamiento puede hacer esto con nosotras. ¿Es que no somos humanas? ¿Por qué tanta maldad hacia nosotras?”, se pregunta.
“Me gasto muchísimo dinero en las colonias, más de lo que puedo permitirme. Cada día es un dineral. No me queda más remedio que pedir ayuda a personas solidarias para que colaboren con lo que puedan”.
Del Ayuntamiento no reciben ningún tipo de ayuda. El año pasado, únicamente les entregaron un saco de pienso y dos sacos de arena para gatos. “Eso es reírse de nosotras en nuestra cara”.
Para que se hagan una idea, a diario Meriem tiene que comprar pienso, entre 15 y 17 latas de comida húmeda, tres bolsas de arena y entre 5 y 10 tarrinas para gatos con dificultades para comer debido a enfermedades. A los más pequeños también les da tarrinas. “Soy pensionista y no me llega. No puedo ni permitirme tomar un café en una cafetería”.
El Ayuntamiento no reconoce el trabajo que realizan las voluntarias, un trabajo que debería asumir la propia administración con personal municipal o mediante una empresa privada.
“La alimentación de los gatos comunitarios debería proporcionarla el Ayuntamiento, así como hacerse cargo de todos los gastos veterinarios”, añade. También señala la falta de pipetas para desparasitar a los gatos comunitarios.
Meriem se pregunta dónde va a parar el dinero destinado a los animales y por qué no se cumple la Ley 7/2023.
Los animales que viven en las calles de Ceuta deberían estar bien cuidados. “No pedimos milagros, pedimos que se cumpla la ley y que se nos trate como a las personas humanas que somos”. Además, también pide que exista un albergue para las personas que viven en la calle, un refugio grande para los gatos y un zoosanitario mucho mejor que el actual.
Quiere destacar que la veterinaria Cristina del Zoosanitario, así como el resto de trabajadores del centro, hacen todo lo posible para que los animales estén lo mejor atendidos con los medios de los que disponen.
También solicita Meriem un veterinario municipal que atienda a cualquier hora a los gatos que están enfermos, así como que se intensifiquen las castraciones por todos los lugares de Ceuta.
Por último, Meriem da las gracias por darle la oportunidad de expresarse sin miedo a represalias.






