Hoy, en el I.E.S en el que trabajo, ha sucedido un acontecimiento que nunca he visto en los 33 años que llevo ejerciendo la docencia. No ha sido un milagro, no se puede tildar de fenómeno paranormal del que podamos dudar por muchas causas.
El viernes pasado un compañero presentó una baja por enfermedad y en el día de hoy, lunes 20 de abril, el profesor sustituto había sido nombrado por la Dirección Provincial.
Sé de la mediación de la Dirección del Centro y sé del empeño que tienen los compañeros de la Dirección Provincial para cubrir todas las bajas en el menor tiempo posible. Es un proceso farragoso de localización, correos electrónicos, llamadas y esperar el tiempo establecido para cubrir la sustitución, pero las más de las veces tardan muchos días y en ocasiones semanas.
El curso pasado se quedó sin cubrir una sustitución por no haber personal disponible. La apertura de una bolsa de trabajo, listas provisionales, baremación, listas definitivas y localización de los docentes puede tardar tanto tiempo que el nuevo compañero que se incorpore pasado un mes en algunos casos.
Es lo que nos está pasando ahora mismo: dos profesores de baja durante dos semanas y en el listado de interinos no hay sustitutos o personas que quieran aceptar el trabajo por motivos personales. Añadir que muchos alumnos tendrán que examinarse de selectidad y parte del temario quedará hueco (salvo que los padres tengan disponibilidad económica para pagar clases particulares).
Si lan normas que rigen las bolsas de trabajo corren este peligro, habrá que gestionar casos excepcionales y negociarlo con los sindicatos.
¿Se puede dejar al alumno sin profesor ante una prueba que decidirá, posiblemente, su futuro? ¿ Tendrán los padres derecho a poner una queja ante el Ministerio? ¿Qué medidas pueden tomar los alumnos?
Los vacíos legales se pueden convertir en vacíos ilegales.
Mandar un abrazo a los compañeros encargados de estos menesteres y, particularmente, a Arantxa, la secretaria de la DP; personas como ella hacen falta en todos los sitios.






