Los usan como cabeza de turco. Siempre se sigue el mismo patrón: conducen un coche que no está a su nombre, lo forran de hachís y les instan a embarcar desde Ceuta a Algeciras a cambio de dinero. Son, después, los que tendrán que sentarse en el banquillo para responder del delito cometido.
La titular de la plaza número 1 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de nuestra ciudad ha condenado a un joven ceutí identificado como B.E.K. por un delito contra la salud pública, después de que la Guardia Civil lo interceptara buscando el embarque con 21 kilos de hachís escondidos en las ruedas.
Al volante de un Fiat de color rojo, quiso cruzar a Algeciras en la mañana del 9 de junio. La sagacidad del perro antidroga dio al traste con el embarque, después le seguiría el registro llevado a cabo por los componentes del Servicio Cinológico de la Guardia Civil.
En las ruedas del coche, los agentes dieron con algo más de 21 kilos de hachís. Por ese pretendido tráfico de drogas deberá penar ahora con 3 años y 4 meses de cárcel.
A dicha sentencia condenatoria en años de privación de libertad se suma el abono de 40.438 euros y el decomiso del vehículo.
El hachís aprehendido está valorado en más de 45.000 euros.
La ocultación de hachís en las ruedas de los vehículos supone uno de los modos de pase más explotados. La droga la ocultan en uno o en los 4 neumáticos del coche, buscando despistar al can especializado en la búsqueda del hachís.
La narcótica sustancia viene envuelta de tal forma que se intenta rebajar el olor, evitándose además tocar las partes externas del turismo en el momento en que se esconde el hachís para no dejar rastro.
La Guardia Civil ha llegado a desarticular pequeñas redes dedicadas al tráfico de hachís que seguían ese modo de ocultación, trabajando en concreto en la preparación de coches para cargar sus ruedas con esta droga.
Algunos de esos vehículos vienen preparados así desde Marruecos, otros son cargados de hachís en talleres o garajes en donde se preparan los traslados a la Península.
La carga de hachís que fue intervenida en este caso concreto que ha derivado ya en sentencia conocida tenía su propia marca. En este caso, las bellotas tenían el sello de una marca conocida, Rolex. Es una forma de garantizar el dueño y el receptor de esa sustancia.
Los hechos ocurrieron durante la inspección previa al embarque de los vehículos que pretendían acceder a los ferry con destino a la Península que lleva a cabo la Guardia Civil.
Durante el reconocimiento de los vehículos, el perro detector de narcóticos, encomendado por su guía, marcó de manera positiva la presencia de hachís en el interior de uno de los turismos inspeccionados.
Ante este indicio, el vehículo fue trasladado de inmediato al garaje de la Unidad de la Guardia Civil para realizar un registro minucioso. La droga pasa a ser destruida una vez queda analizada por el área de Sanidad dependiente de la Delegación del Gobierno, mientras que el coche usado para el pase de drogas, al no ser propiedad del detenido ahora condenado, se le devuelve a su dueño.
El puerto de Ceuta se usa como vía de pase de hachís procedente de Marruecos utilizando vehículos con dobles fondos para la ocultación de la sustancia que alimenta el negocio de los jefes de este mercado.
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