Así de claro y directo, como resume el titular de este editorial. La muerte, a puñaladas, ocurrida en el Poblado Marinero se enmarca dentro del submundo de delincuencia que pretende asentarse en esta zona de ocio de la ciudad. Hace un par de Navidades, este medio se hizo eco de las denuncias de los empresarios que, sencillamente, pedían más seguridad porque habían visto un incremento de armas y un ambiente radical en la zona. ¿Cuál fue la respuesta? Se nos acusó de alarmistas, amarillistas y demás, tanto por una facción política como por la propia Jefatura Superior de la Policía Nacional en una campaña de desprestigio contra la verdad nunca vista. ‘El Faro’ se mantuvo en su línea, ajeno a las críticas tendenciosas y manipuladas, puesto que el estilo de esta Casa es el de no desviarse ante los voceros. Nuestro deber fue el de advertir una inseguridad denunciada por los empresarios. Hoy tristemente se publica la muerte de un hombre y hace unas semanas copó protagonismo las andanzas de un policía local a tiros. ¿Son hechos aislados o consecuencias de aquellas advertencias? Cada cual que saque sus conclusiones. Pero un hombre ha muerto porque por el Poblado se paseaba un ex presidiario con un cuchillo jamonero. ¿Alarmismo o realidad? Ustedes opinen.





