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Creación de la Mehal-la Jalifiana y su organización

Por Redacción
04/02/2014 - 09:30

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En el artículo primero de la Conferencia de Algeciras se disputó, la organización de un Cuerpo que se nominó Policía Marroquí. Este cuerpo debía ser puesto bajo la autoridad soberana del Sultán, y para que procedieran a su organización se pusieron a sus órdenes, pero con el Carter de instrucciones a oficiales y suboficiales españoles y franceses. El objeto que se perseguía con la creación de este cuerpo de policía, no era otro sino que el Sultán contase con un núcleo de fuerzas instruidas conforme a las modernas reglas del arte militar y, que más adelante sirviese de base para la organización del Ejército marroquí.
En efecto, este cuerpo se creó y se nombraron los oficiales y suboficiales y si bien dio un resultado excelente no pudo llevarse a la segunda parte del plan concebido, pues era tal el estado de descomposición plático-social en que se hallaba el imperio marroquí, que los sangrientos sucesos de Casablanca dieron lugar a la Intervención armada de Francia y España en aquella ciudad, y poco mas tarde, los no menos sangrientos sucesos acaecidos en los límites fronterizos de nuestra plaza de Melilla, obligaron a España a intervenir con las armas a fin de concluir para siempre con el estado de anarquía constante en que vivían aquellos pueblos kabileños.
Estos chispazos, que originaron dos campañas militares, convencieron a Europa de que era preciso tomar otros acuerdos más enérgicos que los adoptados en la Conferencia de Algeciras, si se que ría resolver de una vez el ya crónico problema marroquí, y teniendo en cuenta la Declaración entre Inglaterra y Francia acerca de Egipto y Marruecos firmado en Londres el 8 de Abril de 1904, la Declaración hispano-francesa acerca de Marruecos firmada en París el 3 de septiembre de 1904, se encargó a Francia y a España de ejercer un Protectorado que se encuentra regulado por el Convenio entre Francia y España firmado el 27 de noviembre de 1912.
En este se delimita la zona marroquí que queda bajo el Protectorado de España, zona que sería regida por un Jalifa representante del Sultán y cuyo jalifa, según se dispone en el artículo 1º del último Convenio citado, está provisto de una delegación permanente del Sultán y éste no podrá retírarle sus funciones, no cedérselas más que con el consentimiento del Gobierno de Español, y dentro de los límites de nuestro protectorado, se disolvió el cuerpo de policía creado por la conferencia de Algeciras y con efecto y el Tabor de Tetuán se convirtió en Mías de policías mandadas por jefes y oficiales españoles.
Este cuerpo debía formarse y así se hizo, con oficiales, clases e individuos de tropas marroquíes y además serían destinado jefe y oficiales españoles con el carácter de instrucciones, encargándoseles todas las funciones administrativas. Organización que debe dar guardia al Jalifa, formar en todas las solemnidades del Ajzen y, por último prestar toda clase de servicios militares y de policía dentro y fuera de los límites de la ciudad de Tetuán que es la capital del nuestro Protectorado y ciudad que es la capital política de nuestro Protectorado. Siendo la Mehal-la un cuerpo esencialmente indígena organizado a la europea y como auxiliar al ejercito español, el cual comparte riesgos y penalidades
El Alto Comisario General Marina dio las instrucciones pertinentes al entonces Teniente Coronel de Caballería D, Miguel Cabanellas que puesto de acuerdo con otros jefes no menos competentes, el Comandante de Infantería Enrique Ovilo, empezaron con gran entusiasmo la tarea de llegar a la práctica la creación de la Mehal-la Jalifiana. Que desde el primer momento realizó gestiones muy activas para el recluta de esta unidad, con personal de confianza para que estos no desertasen, llevándose las armas que les dieron, por el cual sienten verdadera idolatría los marroquíes que las poseían en aquellos tiempos.
Al principio se presentaron unos ciento veinte individuos que previo reconocimiento facultativo efectuado por el capitán médico Leopoldo Martínez Olmedo, el grupo quedó reducido a noventa y cinco hombres, primero por ser más fácil sostener la disciplina, y segundo para no desanimar al elemento indígena, del que había de nutrirse estas fuerzas, destruyendo el lazo de unión en que la Mehal-la viese algo propio y exclusivamente suyo.
A este minúsculo grupo se procedió a proporcionarle alojamiento, lo cual tuvo lugar en un local del interior de la población, aprovechándose los restos de una antiguo baluarte en que estuvo empleada una batería instalándose el armamento y el cuerpo de guardia en dos habitaciones que se podían utilizar.
Al mismo tiempo los señores Cabanellas y Ovilo, procedieron con gran entusiasmo a la instrucción de los indígenas, y para ello no reclamaron a ningún oficial o clase de tropa del ejercito español, este hecho por demás sencillo y que demuestra gran modestia al mismo tiempo que da fe de la idea, constituye a no dudarlo, un digno aplauso de la vida militar de estos dos distinguidos jefes.
Tanto es así que el convencimiento que tenían en el triunfo, la paciencia de estos dos notables instructores y el trato excelente que de ellos recibieron los indígenas filiados, que fue el origen y causa del rápido desarrollo de la Mehal-la
Como se pensó que en esta fuerza no hubiese oficiales españoles más que como instructores y que en cambio hubiese marroquíes. Así como clases de este país y siendo indispensable un elemento que sirviese de enclave entre los jefes y los reclutas y no pudieron ser improvisados las clases de tropas, se destino a un oficial marroquí con el grado de Kaid de Mias, equivalente a Jefe, aunque nunca tuvo este en la Mehal-la, sino el de segundo Teniente y se llamaba Sidi Ramd el Bujari, siendo después destinado a cada Mias, que equivale a nuestras compañías, escuadrones y baterías. Un Kaid de Mias, esto es Capitán pero tampoco pasa de segundo o de primer teniente.

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