Foto: RFFCE
La Copa Autonómica Regional Preferente de la RFFCE (Real Federación de Fútbol de Ceuta) concluyó en el Martínez Pirri con el encuentro de la final.
El camino fue largo. Muchos fueron los equipos que lo empezaron, aunque, con el paso de las fases, se fue despejando hasta dejar el título en un mano a mano entre dos contendientes: el Ceuta 6 de Junio y el Betis de Hadú que fue quien, finalmente, terminó llevándose el título desde el punto de penalti, al que se pasó directamente tras el acuerdo alcanzado por ambos clubes para suprimir la prórroga.
Una vía que rompe directamente con lo establecido en la normativa dictada por la RFFCE. Aun así, decidió atender a este acuerdo amistoso para anular la prórroga. Un final un tanto grotesco.
El Betis de Hadú, en cualquier caso, terminó llevándose esta Copa Autonómica que transcurrió, desde las fases más tempranas, con total normalidad. Quizás no es un torneo que cuenta con el prestigio o el relumbrón propios de la élite, pero supuso todo un espectáculo sobre el césped que contó con un numeroso público asistente.
Intensidad, garra y pasión. Puro corazón. Oda al fútbol de barro. Ambos equipos plantearon, desde el comienzo, un encuentro realmente reñido, frenado por la falta de ritmo y verticalidad. Muy físico, eso sí, lo que dio lugar a un partido algo trabado que, con el paso de los minutos, empezó a coger algo de velocidad.
El Betis de Hadú contó con una de las mejores ocasiones. Un disparo lejano que obligó al meta rival a estirarse como gato para sacarlo por bajo. Una acción destacable, pero nada fuera de lo común. Lo suficiente, eso sí, como para arrancar los primeros aplausos entre los espectadores en la grada, que nunca dejaron de animar.
Algo menos preciso estuvo el Ceuta 6 de Junio. No por ello, más desaparecido. De hecho, fue quien se hizo con la posesión principalmente. Elaboró e hiló. Movió y removió. Encontró los huecos y se deslizó por ellos con agilidad. Sin acierto en los metros finales. Es lo que le faltó por concretar. Es, en resumen, lo que terminó siendo la nota dominante de un partido sin goles.
Un disparo que se marchó rozando el poste derecho de la portería fue de lo poco reseñable por su parte durante la primera mitad. El Betis de Hadú, en su caso, tampoco consiguió marcar en un tramo condicionado por una fuerte presencia defensiva, y esa alarmante falta de puntería.
De hecho, a pocos minutos para llegar el descanso, el Betis de Hadú lamentó una ocasión manifiesta que su delantero falló con todo a placer para remachar.
Se resistieron los goles, de esta forma, en un encuentro tremendamente disputado, con la tensión elevada propia de una final, que estalló sobre el césped en una de las últimas acciones que se recuerdan de la primera mitad. Un encontronazo entre dos rivales que dio lugar a su consecuente expulsión por roja directa, la hizo saltar por los aires. Ambos equipos se quedaron así con diez con toda una segunda parte en juego por disputar.
El desgaste físico pudo empezar a hacerse notar en la segunda mitad, aunque ambos equipos se mantuvieron muy enteros. También fieles a sus respectivas ideas. Quizás el Betis de Hadú algo más vertical, pero los dos equipos siguieron lamentando un desacierto visible de cara a la portería contraria, que no amenazó con hacer al marcador inicial tambalear.
Como parte de este intercambio de golpes, el Ceuta 6 de Junio disfrutó de una oportunidad. Un remate desde fuera del área que salió desviado. No mucho más preciso estuvo el Betis de Hadú en el marco contrario. Tiro derivado de un lanzamiento de falta que repelió el portero bien colocado. También tuvo que sacar a pasear una manopla providencial para abortar una acción a balón parado. Un centro lateral que se fue enroscando con cierto peligro.
Con el paso de los minutos, el partido se fue abriendo, permitiendo a los asistentes jalear con más ocasiones. Otra vez volvió el Ceuta 6 a armar la pierna desde la frontal. De nuevo desviado, pese a que el portero rival se estiró con todo para tapar. Optó entonces por una nueva alternativa: el balón parado, que no dio mucho más resultado. El cuero se marchó muy por encima de la portería.
Lo intentó nuevamente. Esta vez, conectando un remate que, de hecho, acabó en gol, aunque la acción fu e invalidada por falta en ataque. Apretó el Ceuta 6 de Junio. Volvió a la carga, pero en frente se encontró a una línea defensiva resistente como la que más, que no estuvo dispuesta a ceder un palmo de terreno, pese a que tuvo que sacar algún balón con algo de suspense.
El partido se estaba tiñendo, con el paso de los minutos, de un claro color amarillo. El Ceuta 6 de Junio dribló con sus extremos. Amasó la bola a través de una clara intención por combinar, pero siempre se estancó en el proceso. En el camino hacia la portería contraria.
Quizás el cansancio también estaba empezando a hacer mella. El final del partido para dar paso a la prórroga fue, después de todo, un momento que tanto unos como otros venían pidiendo a gritos.
Ahí se alcanzó el final del partido, que pasó después al punto de penalti. Con negociaciones de por medio, eso sí, para poder suprimir la prórroga establecida por la normativa de la competición. La intención por parte de ambos de finalizar antes de tiempo resultó siendo clave para poder saltarse ese paso previo.
La RFFCE terminó cediendo por agilizar el proceso y permitió que la final se terminara decidiendo desde los once metros. Ahí es donde estuvo más acertado el Betis de Hadú para proclamarse nuevo campeón de la Copa Autonómica de la RFFCE.
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